—¿Por qué no me has dicho la verdad Massimo? —Gianna dijo, en un tono de voz bajo y profundo, el enojo bullía en su interior, creciendo a pasos agigantados. Sentía su cuerpo, como un volcán a punto de erupción —¡Deposite mi confianza en ti! Mi vida entera te la entregue ¡¿Por qué?! —gritó. Esperando una respuesta de moreno, una respuesta que fuera lo suficiente buena para seguir creyendo. —Perdóname, debí hablar contigo antes de todo esto, pero puedo explicarte, por favor —Massimo se acercó, Gianna lo alejó de ella con un fuerte empujón. —¿Hasta cuándo pensabas engañarme? Eres un hipócrita, un farsante ¿Te has divertido a mi costa Massimo? —preguntó con la ira hirviendo en cada poro de su cuerpo. —No es así bonita, déjame explicarte por favor, escúchame Gianna, te lo pido y si

