KAYLINE ¿Sabes qué es despertarte con la peor resaca de tu vida, pero multiplicada por mil? Así me sentía. Ni siquiera tuve chance de estirar las piernas o tomar aire porque apenas abrí los ojos, la puerta se abrió de golpe y entró Melanie gritando como loca. —¡Ay! ¡Mis ojos! ¡Quiero arrancármelos! —soltó, tapándose la cara. Antes de que pudiera entender qué estaba pasando, Dylan, con su habitual aire de macho alfa, gruñó y se puso entre nosotras. —Te dije que no nos molestes, Melanie. —Pues sí, pero tampoco puedes acapararla. Kayline acaba de despertar, ¿no ves? Lo que necesita es salir y aprender a transformarse, no estar encerrada contigo. Ambos se miraron con la intensidad de un duelo. Yo, mientras tanto, me sentía en medio de una guerra que no pedí. Por un lado, tenía ganas de s

