La presentación de las familias toma cierto tiempo que Khalid detesta, especialmente por que Fatima no deja de ofrecerle cosas como toda esposa devota que se preocupa por satisfacer a su esposo. En cierto momento, Khalid se disculpa con que debe atender algo de la empresa y sale para respirar, a pesar de la mala cara de su padre, pero su suegro pronto lo justifica, ya que tiene muchas responsabilidades. Camina por el rededor de la casa y se apoya en una pared que lo oculta del sector de atrás de la casa. Mira el cielo estrellado y se imagina lejos de ahí. —Nunca pensé que las mujeres que conocí serían mejores que la que me están metiendo por los ojos. Es que parece un esqueleto con piel y tela —se pasa las manos por el rostro y decide regresar. Pero las voces de dos mujeres lo detienen

