Capítulo 20. ANDROIDE C4.

1176 Palabras
¿Por qué? ¿Por qué una maquina da su “vida” por un ser humano? Si eliminamos el hecho, de que los robots están programados para salvar a los humanos del peligro, debido a sus leyes programadas, las máquinas, cada año son mejores , somos más fuertes, más rápidos, más amables y más versátiles.   Los humanos, son fastidiosos, negativos, piensan que sus vidas no son especiales, que el mundo no es especial, que la vida no lo es nada, que el dinero lo es todo, ¿Por qué un robot, debería salvar a un humano? No eres una maquina como yo, tú podrías pensar, que es normal ya que los humanos son nuestros creadores, pero, para una máquina, no es variable salvar a un humano, ustedes cometieron crímenes imperdonables, genocidios, conquistas, extinciones, deforestación, contaminación, asesinatos y la lista podría seguir y seguir, e incluso ustedes mismos, saben que no deberían ser salvados, saben que sin los humanos, el mundo sería un mejor lugar, pero, aun así, los humanos son necesarios, porque evolucionan y aprenden de sus fallas, son lentos en eso, pero, poco a poco, ustedes cambian, y por esa razón vale la pena salvarlos de todo tipo de amenazas. —    ¿Qué haces? ¿No me digas, que piensas proteger a estas chicas? — Dice Alexander. El androide repartidor C4, de la compañía AMASING, dañado y apunto de apagarse, logro salvar a Sara de un poderoso ataque, acatando una de sus leyes principales, las leyes de la robótica, Sara y elizabeth no podrían vencer o escapar de Alexander por sí mismas, pero, con la ayuda de ese valiente autónomo, ellas podían escapar, y elizabeth no pensaba desperdiciar esa opción. —    Corran — Dice C4 con fallas en sus sistemas. —    Sara, ven, ese robot repartidor nos dará tiempo de escapar — dice Elizabeth al agarrar el brazo de su hermana. —    No… no podemos dejarlo. — replica Sara. —    Es una máquina, esta echa para salvarnos. — responde Elizabeth. —    No está bien, debemos ayudarlo. — responde Sara al soltarse de la mano de Elizabeth. Sara de inmediato corre y toma una rama, dispuesta a unirse a C4. —    señorita… por favor, retírese de la zona comprometida. — suplica C4. —    No lo haré. — responde Sara. —    ¿Por qué? —pregunta el confundido autónomo. —    Porque somos amigos. —    Amigos…   Una escena conmovedora, pero que es rápidamente arruinada, cuando alexander, toma una gigantesca rama y con ella, intenta aplastar a sara. —    HAHAHA, tomen. — grita alexander al arrojar esa pesada “leña” —    ¡Cuidado! — grita elizabeth. C4 logra empujar a Sara para salvarla, pero, eso le costó una de sus piernas mecánicas. —    C4, ¿estás bien? — responde Sara al levantarse del suelo. —    Si… represento fallas en una de mis piernas, pero puedo ponerme de pie. — responde C4 al levantarse con notoria dificultad. —    Gracias… De repente, alexander, se acerca al autónomo y con una ferocidad digna de un desquiciado, lo arremete contra el suelo, para después, golpearlo con sus poderosos puños, una y otra y otra vez, dañando su placa de protección, dejando en visto, su celda de poder, su corazón robótico. —    Oh no… — dice C4. —    Es hora de apagarte robotito. — dice Alexander al tomar una roca, para destruir el “corazón” del robot C4. —    ¡!!Defiéndete!!! — grita Sara. ¿Qué es defenderse, si nunca fuiste programado para hacerlo? Fuiste programado para defender a los humanos, pero, ¿cómo un robot podría defenderse? C4 no podía defenderse ya que tenía fallas por los daños que había recibido, ese era su fin, no había ninguna otra manera de que pudiera hacer algo que no podía hacer. Y por esa razón, no se defendió y permitió que Alexander golpeara su celda de energía, pero, antes de que, esa roca, tocara su delicado corazón, elizabeth, se abalanza contra alexander y logra someterlo al morderle la oreja. —    AAAAAAAAAA!!! MALDITA. Elizabeth como un perro rabioso, se abalanza contra el violador mordiéndole la oreja por un buen tiempo, dándole a si, tiempo, para que Sara, ayudara a su “amigo”. —    ¿Por qué no te defendiste? — pregunta Sara. —    Porque… no lo sé, mis parámetros están presentando fallas por mis daños, solo sé que debo protegerlas. — responde C4 confundido. —    Tus sistemas están fallando, debemos huir. — dice Sara. —    No puedo, mis cálculos, indican que existe una alta posibilidad de que una de ustedes esté muerta si los tres intentamos escapar, pero, si alguien se queda, las probabilidades de supervivencia, aumentan a un 68% — explica C4 con total verdad. De repente, elizabeth salé volando, con un pequeño trozo de la oreja de Alexander en su boca, y cae al suelo inconsciente por la dura caída. —    HERMANA — Grita sara preocupada. —    Ayuda la, yo me encargó del agresor. — responde C4 al lanzarse contra Alexander. C4 y Alexander comienzan a forcejearse unos a otros, Alexander disponía de una increíble fuerza sobre humana, pero, el robot C4, disponía de fuerza mecánica micro hidráulica, capaz de levantar un tercio de tonelada, igualando la pelea, o mas bien las dominadas, ya que, aunque C4 estaba dispuesto a ayudar a Sara y Elizabeth, el autónomo, no quería lastimar a Alexander y eso era algo que el mismo loco, quería usara a su favor. —    ¿Qué pasa máquina, acaso no quieres golpearme? No lograras detenerme, si solo me tomas de mis manos, poco a poco, lograré liberarme y cuando lo haga, mataré a esas dos lindas chicas, en frente de ti, para que veas, lo inútil que eres, maquina. — responde Alexander al golpear la cara de C4 con su rodilla. El robot repartidor, solo podía recibir golpes, ya que no quería lastimar a ese humano, y mientras C4 era golpeado y dañado una y otra vez, Sara, al fin, logra hacer que su hermana mayor recobrara la conciencia. —    Elizabeth, que bueno que abres los ojos, estaba preocupada. — dice Sara aliviada. —    Sara… ¿Qué paso? — dice Elizabeth confundida. —    C4 esta distrayendo a ese sujeto, pero, debemos ayudarlo o no durara mucho. — exclama Sara. —    No, escúchame Sara, debemos huir, debemos irnos, ahora. —    Pero ese robot… —    ¡ES UNA MAQUINA, SARA! No es tú amigo, no es un ser humano, el, nos defiende porque es su naturaleza, se usa a si mismo como escudo para que nosotras podamos escapar. — Responde Elizabeth con seriedad, al mirar los ojos de su pequeña hermana. Sara quería ayudar a ese robot repartidor, pero, ella sabía que elizabeth decía la verdad y no podía ayudar a C4, ya que, el, quería sacrificarse para que ellas huyeran. Por esa razón, sara, triste por dejar a ese autónomo solo contra ese loco, toma a elizabeth y la ayuda a levantarse para que las dos pudieran marcharse. —    Adios… — susurra Sara dolida por escapar. Sara y elizabeth se alejan de la pelea, dejando solo a C4. 
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