El sacrificio; pocas personas, y cuando digo pocas personas, habló de que verdaderamente, pocas personas en el mundo, son capaces de morir por alguien más, sufrir, dejarlo todo, por ese alguien… los androides somos la excepción, desde mucho tiempo, un androide, ya sea civil o de combate, están programados, para ayudar, socorrer y proteger a los humanos, ya sean en riñas, accidentes o ataques, nosotros las maquinas, estamos preprogramados para dejar de hacer algo y correr a ayudar a alguien en peligro, no por heroísmo, sino que es porque no lo dicta nuestro programa, estamos obligados a ayudarlos, a darlo todo para que ustedes estén bien, ese es el propósito de un androide. Y mientras C4 era molido a golpes, en el fondo, ese robot repartidor, se sentía bien de saber que cumplía con su papel de “héroe”
— AHAHAHA ¿Qué pasa máquina, solo sabes recibir golpes? — responde Alexander, mientras, lentamente, dañaba, a machacaba y aplastaba al pobre autónomo, por la demencial fuerza y ferocidad que sus puños le brindaban.
Alexander, se había descontrolado, había perdido la razón, tanto, que sus golpes dirigidos al cuerpo metálico de C4, lastimaban sus propias manos, haciendo que él mismo se lastimara hasta sangrar. Algo que el autónomo quería evitar.
— Por… por favor, deténgase, us…usted, sus, sus manos, no siga.
— HAHAHAHAHA, ESTAS TAN DAÑADO QUE NO PUEDES HABLAR. — grita Alexander al seguir golpeando el cuerpo del robot repartidor.
C4 no podía dejar que Alexander siguiera lastimándose y por culpa de los daños y los feroces golpes que estaba recibiendo, el robot, repartidor se apaga, pero sin antes darle un gran golpe al violador con su brazo izquierdo, no con intenciones de lastimarlo, si no mas bien, hacerlo reaccionar.
Alexander al ser golpeado, se detiene, y mira con detenimiento, sus manos, totalmente destrozadas y al robot totalmente dañado.
— ¿me golpeó para que reaccionara? Una maquina no puede hacer eso… no puede lastimar a los humanos, veamos que sucedió…
Alexander rápidamente presiona un pequeño compartimiento detrás de la cabeza del autónomo, sacando así su disco de programas.
— Mmm, ya veo, su disco esta quemado, seguramente se quemaron sus procesadores, con mis poderosos golpes, pero, aun así, no podría golpearme, ¿lo hizo para que dejara de lastimarme? Ja, será… ¿posible? — Dice alexander al regresar el disco al cerebro de C4 — ¡EY! ¿Acaso, decidiste dejar tus estúpidas leyes de la robótica, para evitar que un humano, se lastimara así mismo? HAHAHAHAHAHAHAHAHA ¡!RESPONDE!! — grita Alexander al golpear mas y mas el cuerpo totalmente inactivo de C4.
Después de que el loco de Alexander Martini, redujera el cuerpo de C4 a metal torcido, decide hacer algo, algo muy cruel.
— Bien, ya me tranquilicé contigo, pero, supongo que no debo interferir en tu trabajó, por tu culpa perdí a esas dos lindas chicas, así que aceptaré mi error, — dice Alexander al sacar una pequeña tarjeta de microprogramación de su bolsillo —Por eso, te daré el honor de ser mi sujeto de prueba, si esto funciona, Volcof me pagará millones por mi programa.
Alexander toma su extraña tarjeta de microprogramación y la instala en la cabeza de C4 y después, de forma manual, vuelve a encenderlo.
— ENERGÍA EN ESTADO CRITICO, SISTEMAS COMPROMETIDOS, RIESGO DE VIOLACIÓN A SISTEMAS PRINCIPALES, RECOMIENDO SER LLEVADO A UN TALLER. — dice C4 al encenderse.
— Bien, aun puedes encenderte. — dice alexander con una macabra sonrisa.
— ¿que paso? — pregunta C4.
— Ah, nada, solo, te tropezaste y por eso estas tan dañado. — dice Alexander al pobre robot.
— Ya veo, entonces me retiraré a mi unidad de mantenimiento mas cercana. — dice C4.
— Claro, ve y continúa con tus funciones, repartidor, y de paso, quiero que incendies todo el lugar y mates a los humanos que tengas cerca, para que después te auto destruyas, ¿entendido? — responde Alexander al juntar sus manos sonriendo, como aun autentico maniáleetico.
— Si señor, cumpliré con ese pedido, que tenga buena Noche… — dice C4 al alejarse lentamente, por los daños que obtuvo en su pelea por salvar la vida humana y ahora, con intenciones de destruirla.
El disco que Alexander le implanto a C4, era algo jamás visto, todos los androides, robots, autónomos, etc… poseían sistemas indescifrables, impenetrables, inmanipulables, prácticamente, era imposible, anular las leyes de un robot o cualquier sistema gracias a la tecnología moderna, era algo imposible, pero, en esa misma noche, Alexander, le había dado a C4 algo, que traspaso todas las barreras y que también anulo las leyes de la robótica, haciendo que C4 se convirtiera en un genocida, de su propia compañía.
Capítulo 22.
Aviso en casa.
Las cosas se habían complicado, Sara estaba realmente molesta con elizabeth por haber dejado al valiente robot repartidor, con ese loco y peligroso violador, y mientras ellas se dirigían a la estación de Aero taxis; Sara solo demostraba su derecho a saber que era lo que estaba pasando
— Elizabeth, ¿Qué carajos está pasando? — dice Sara al tomar su hermana del cabello.
— Ay ay ay ay, Sara, mi cabello… suéltame tonta. — dice Elizabeth.
— No, hasta que me expliques por qué un loco con super fuerza, quería violarme. — expone Sara al estirar el cabello de Elizabeth.
— Ayyy, te lo contaré, pero, al llegar a casa, aun no estamos seguras. — responde elizabeth.
— Que… como que no estamos seguras, ¿acaso no tienes drones y esas cosas para que nos protejan? — responde Sara.
— Es inútil, toda mi tecnología está registrada a Cyberwor, no puedo usarlo a menos de que Nicola desbloquee mi acceso. — responde Elizabeth al limpiar la suciedad de su cabello.
— ¿Por qué tú jefe, nos está haciendo esto? — pregunta Sara.
— Porque no es mi jefe, es mi captor, me obliga a trabajar para la compañía… — dice Elizabeth.
— ¿Por qué harías lo que dice ese imbécil? — responde Sara confundida.
— Por ti, es por ti Sara, si no hago lo que dice, morirás, pero si logro hacer algo grande, probablemente te deje libre y en sí, yo también seré libre. — dice Elizabeth.
Sara al escuchar esas palabras, se queda callada, ya que se sentía culpable de ser la razón principal del infierno de su hermana mayor.
— ¿quieres decirme que todas las cosas que hiciste, los inventos, las armas…
— Fueron para evitar que murieras… — responde elizabeth al tomar asiento en la zona de espera.
— Pero… ¿Por qué? — dice Sara impactada.
— Pues porque eres mi hermana, ¿Por qué otra razón lo haría? — dice Elizabeth al levantar sus manos.
De Inmediato un Aero taxi, logra llegar a la estación interrumpiendo las miles de preguntas que Sara, tenía para Elizabeth.
— Pero, Elizabeth, yo creía…
— ¿Qué me convertí en una creadora de armas por gusto? No, para nada mancharía el apellido de nuestros padres, por dinero, pero, dejemos la conversación por ahora, debemos regresar a la mansión, estaremos más seguras en mi laboratorio secreto. — responde Elizabeth.
— Pero…
— Hablaremos después, prometo que lo explicaré todo, pero, por ahora, vámonos. — dice elizabeth con calma.
Elizabeth estaba asustada, nerviosa, molesta y preocupada, pero, debía actuar de forma tranquila, para así no preocupar a Sara, algo de entender de una buena hermana Mayor.
Elizabeth y sara, después de 20 minutos de incomodo silencio, logran acercarse a la mansión y al llegar ellas quedan en shock al ver a todos los autónomos que servían como servidumbre, destruidos y despedazados por los androides de Combate WAR, pero lo que más impacto a Elizabeth, era saber que el capitán Genesis estaba esperándolas, enfrente de la puerta, o más bien entrada, ya que habían volado la puerta principal, para poder entrar y destruir a todos los autónomos de la mansión.
Mientras el aero taxi estaba llegando a la hermosa y ahora arruinada propiedad, Genesis por medio de un auricular, mantiene una pequeña platica con su jefe.
— ¿llego? — le pregunta Nicola.
— Así es… vienen en un aero taxi, veo que pudieron librarse de Alexander. — responde Nicola.
— Fascinante, ni siquiera yo me metería con Martini, ese sujeto es un genio, pero al parecer, él, no fue rival para esas dos hermanas. — dice Nicola.
— Ese sujeto era un sujeto muy misterioso, ¿verdad? — pregunta el capitán.
— Eso dicen, los rumores decían que Martinini era constantemente contactado por corporaciones misteriosas, grupos muy raros, uno de ellos era un tal CROFOR.
— No digas tonterías volcof, hoy en día se dice que esas organizaciones son un mito, si queremos dar marcha al plan de dominación, debemos estar alertas. — dice Genesis.
— Terrorista, compañías armamentistas, organizaciones criminales, poco a poco, estamos acabando con todos ellos, y mientras el gobierno y los demás países nos den las gracias hay es cuando atacaremos…
— Ese es el plan, pero, cambiando de tema, ¿actual de las dos hermanas quieres que hiera? — dice Genesis al tomar su arma.
— Por ahora, a la chica Sara, pero no la mates, Elizabeth esta comenzando a preocuparme con su pequeña desobediencia, dejarle el ojo rojo seria muy arriesgado, por eso tráelo de regreso, ya conseguí un laboratorio secreto donde Croff podrá continuar con el trabajo. — dice Nicola.
— Eres muy blando con esta mujer… ¿acaso te gusta? — dice Genesis con sarcasmo.
— No… jaja, mi padre, odia a los croff, y yo simplemente estoy haciendo justicia.
— Aun así, déjame romperle la cara a esa perra… — dice Genesis.
— No hace falta, créeme, cundo terminé con todo esto, deseara estar muerta y debajo de la tierra. — responde Nicola con una macabra risa.
— Ya que… terminemos con esto, tengo sueño… — dice Genesis al cortar la llamada.
Genesis corta la llamada y espera a las hermanas Croff, y mientras veía como el transporte, aterrizaba en el jardín del frente, Genesis solo pensaba una cosa…
— ¿dejé mi olotelevisor encendido?