Nacer, una de las mejores experiencias y de las primeras que un ser vivo puede experimentar, algo lindo, pero, para un androide, esa experiencia es algo que no se puede apreciar; aun no recuerdo bien, como, ni porque, pero, ahí estaba, yo existía, piezas, mecanismos, baterías, armazones, motores, extremidades, piel sintética, ojos sintéticos, oído sintético, cabello falso, una nariz falsa y un rostro atractivo y llamativo, todo eso se utilizó para construir a un androide de compañía, R3V3—N1.
Lo único que podía recordar, fue aquella vez que fui diseñado, programado y ensamblado, al igual que mis cientos de hermanas y hermanos androides, mi programación me dio mi destino, mi propósito; mi diseño principal, no era ser un robot o un androide fuerte, ni útil en tareas complicadas, mi diseño principal, era ser un androide de compañía.
Diseñado en el año 2084, la compañía FOCUS, decidió crear un nuevo modelo de androide, uno específicamente, útil en las tareas cotidianas del hogar, limpieza o cuidado de niños o adultos mayores; mi diseño se consideraba una de las mejores, ya que mi piel sintética era 78% idéntica a la humana, dándome así una apariencia mas realista, a la de un chico de 27 años. la empresa que me diseño, ofrecía un servicio bastante llamativo para el consumidor promedio, y era la opción de personalizar tú propio modelo R3V3—N1, mi compradora, la cual siempre desconocí, decidió escoger mi apariencia de forma atractiva, ojos oscuros, cabello n***o y piel morena. No sabía realmente si mi dueña me quería como ayudante, o como un objeto romántico, ya que la mayoría de los androides que eran comprados y personalizados, eran amados.
En el futuro, era muy normal que las relaciones humano-robóticas, existieran, para muchos algo raro, pero para otros, era algo normal. Sea como sea, mientras estaba en mi compartimiento, listo para ser llevado a mi nueva dueña, paso algo muy raro.
— ¿Qué soy?
Comencé a dudar, algo inapropiado para los androides, no sabía porque había dicho eso, aun mas, cuando estaba desactivado, pero, eso no fue todo.
Imágenes, comenzaron a llegar a mi cabeza, eran imágenes que no podía reconocer, como… una señal, como si alguna extraña señal, intentara contactarse conmigo, no sabia que eran esas imágenes, pero, en un segundo y treinta y siete décimas de segundo, por una vez, sentí que podía moverme.
— ¿Que?
Era confuso, ¿Cómo podía moverme dentro de un mundo que no era real? Talvez era una falla, talvez era un comando mal elaborado en mis servidores, y aunque yo no pudiera decir malos chistes, o decir tonterías debido a mi dialecto programado, por un segundo, creí que estaba soñando. Pero de inmediato, mis sistemas detectaron ese extraño error y comencé a reiniciarme una y otra y otra vez, hasta que…
— BETERÍA BAJA.
Me reinicie, tantas, pero tantas veces, que descargue mi propia energía, y para evitar sobre calentamiento decidí apagarme, algo muy bueno, porque por fin podía liberarme de esa experiencia extraña por la cual estaba pasando mientras dormía, sin saber, que esa falla, sería la responsable de mi sufrimiento, pero también, de mi alegría.
De regreso a la mansión, al día siguiente del ataque de Genesis, que conllevo a la destrucción de todos los autónomos de elizabeth que trabajaban como servidumbre, Sara se levanta a tempranas horas de la mañana, y decide ella misma, preparar el desayuno.
— Bueno, ya que no hay un androide que cocine por nosotras, tendré que hacerlo. — dice Sara al ponerse un hermoso delantal rosado.
Mientras Sara, preparaba el desayuno para su hermana mayor, Elizabeth aún seguía en su laboratorio destruido, tratando de restablecer la energía de la computadora principal que daba las funciones principales de ATENA.
— Malditos, dañaron todas mis computadoras principales, solo espero que ATENA no haya perdido la memoria. — dice Elizabeth al soldar los últimos cables de corriente.
ATENA se reinicia con éxito, pero sus daños eran considerables.
— Energía restaurada, sistemas comprometidos, perdida de datos, y un dolor intenso de cabeza, AHHHHHHH. — dice ATENA exageradamente.
— Jaja, pero si no tienes cuerpo, Atena, no seas…
— Ah, es verdad, ¿Elizabeth? ¡¿ESTAS BIEN?! ¿Cómo estás? ¿te duele algo? ¿quieres que llame a una unidad médica? ¿Cuántos dedos tienes? — dice ATENA preocupada.
— Estoy bien… y Sara también, las dos estamos bien, lo importante es saber, como estas tú. — responde Elizabeth al quitarse sus lentes de seguridad.
— Pues… no se si estoy bien, pero, intentare llamar a las autoridades. — dice ATENA.
— Mmm, no lo hagas, Cyberwor seguramente se encargo de encubrir todo de la policía. — dice Elizabeth decepcionada.
— Aww, entiendo, no te preocupes, me encargaré de limpiar todo. — responde ATENA antes de darse cuenta que todos los androides de servicio en la mansión, habían sido, destruidos en el ataque de Genesis. — ¿ERROR? No puedo conectarme con ningún androide de servicio. — Exclama Atena sin entender que sucedía.
— Ahh, si, ¿no lo sabias? Todas mis cosas fueron atacadas por el capitán de seguridad Genesis Montle. — dice Elizabeth al tomar unas baterías desgastadas.
— ¿enserio?
— Claro, ese es el toque especial de ese bastardo, ¿enserio que tan dañada estas? — responde Elizabeth.
— Pues, no lo sé, solo recuerdo, que unos androides de combate burlaron la seguridad, pero, justo antes de siquiera activar las torretas o los sistemas de defensa, perdí el conocimiento, me desmayé por así decirlo. — responde ATENA.
Atena decía la verdad, horas antes de que Elizabeth y sara llegaran a la mansión echa un desastre, Nicola ya había ordenado el ataque comandado por Genesis
— Genesis, cambio de planes, cámbiate y comanda un escuadrón de fuerzas tácticas a la mansión de Croff, quiero mi ojo rojo de regreso.
— Como digas.
Y después de esa mera orden, el capitán decidido trabajar, Al ser la mano derecha de Nicola, Genesis tenia ciertos accesos, entre ellos, unidades militares, armas y tecnología de punta, a cualquier hora, a cualquier momento.
Al bajar a uno de los bunkers secretos de Cyberwor, Genesis se cambio de ropa, dejo su elegante esmoquin n***o, por un traje táctico oscuro y le ordeno a uno de los científicos que reuniera a sus unidades robóticas para una pequeña intervención.
— Muy bien, quiero a dos docenas de robots tácticos y robots de combate WAR. — ordena Genesis.
— Si señor, los tendré listos en 20 minutos…
Uno de los subordinados de Genesis se acerca a él y le pregunta.
— Señor… ¿a quién atacaremos?
— A una chica muy tonta.
— Prepararé a los mercenarios…
— Solo avísale a la mitad, con los robots tácticos y de combate, es mas que suficiente.
— Ja, ¿no que la mansión de croff es un lugar impenetrable? — responde el mercenario de Genesis con sarcasmo.
— Si, pero, tenemos la llave de la puerta, lleva a los robots y los mercenarios a los helicópteros, nos vemos en cinco…
— Si Genesis.
Mientras los robots y los mercenarios eran preparados para la misión de la noche, Genesis se dirige al cuarto de armas clasificadas, donde pide una pequeña “llave” para apagar la seguridad de la mansión.
— ¿entonces que es lo que se supone que es? — pregunta Genesis al recibir un pequeño frasco rojo.
— Eso señor, son micro virus, son pequeñas partículas inhibidoras que se conectan al sistema principal IA por medio de la fuente de poder…
— En español…
— Oh, discúlpeme, lo que tiene en sus manos, son millones de nano partículas que afectan a cualquier computadora por medio de la electricidad. — responde el científico que le entregó el frasco.
— ¿Con esto puedo apagar la IA principal?
— Si, si usted conecta el frasco a un cable eléctrico, infectara toda la mansión y la apagara, junto con la inteligencia Artificial.
— Ya veo… esta cosa infecta la computadora mediante la energía que usa… — deduce Genesis.
— Así es señor, el micro virus es temporal, no destruirá el sistema, pero, podrá apagarlo para así evitar ser descubiertos.
Genesis toma el frasco y se dirige al hangar, donde estaba un enrome helicóptero militar cargado de androides militares y mercenarios humanos, listos para la invación.
— ¿tienes la llave Genesis?
— Si…
Después de eso, todo fue pan comido para el capitán Montle, al conectar el micro virus a la misma electricidad de la mansión, Atena se infecto y no pudo siquiera defender los sistemas ni la propiedad, dejando a Genesis sin ningún tipo de riesgo…
— Muy bien señores, Atena esta dormida, vamos a trabajar… — dice Genesis al romper un valioso jarrón con su dedo.
— ¡Si señor!
— ¡Si señor!
— ¡Si señor!
— ¡Si señor!
— ¡Si señor!
— ¡Si señor!