Georgia. A Fer le quedaba una noche en la ciudad, por lo que Helen había organizado una despedida para nuestra amiga. El plan inicial era ir a una disco de la ciudad, pero luego caímos en cuenta que Cristina no podría ir, por lo que decidimos que nos veríamos en la tarde e iríamos por un helado. Llegué a nuestra heladería de siempre, con un nudo en la garganta. Fernanda se iría y eso era lo que me apretaba el corazón, porque en poco tiempo esa chica se había ganado un gran espacio en mi corazón. Entré al lugar y me acerqué hacia mis amigas, quienes ya estaba ahí. —Hola, guapa —me saludó Helen. —Hola, lamento la demora —me disculpé antes de sentarme al lado de Cristina. Frente a mí se encontraba Fernanda y a su lado Helen. —Pedimos por ti —agregó Fer con una sonrisa. —Me parece bien

