La confesión

1801 Palabras

Georgia. Helen me recibió en su casa con toda la voluntad del mundo y sin presiones. Primero intenté hablar del tema con ella, pero me sentía tan extraña conmigo misma que se me hizo un tanto difícil. Lo bueno es que mi amiga captó que algo no estaba bien y dejó estar el tema. Preparamos papas fritas y comimos sin culpas a eso de las 5:00 AM. No sabía cómo sentirme realmente, porque me aterraba darme cuenta que si no fuera porque Benjamín me rechazó nos hubiéramos besado. Quería ese beso y eso me hacía sentir ridícula. Suspiré sonoramente llamando la atención de mi amiga, quien me observó fijamente. —Te di espacio, ahora explícame esta visita nocturna. No es que me moleste, pero sé que algo anda mal cuando mi amiga viene a las cuatro de la madrugada a verme. Cerré mis ojos con fuer

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