Esa mañana fuimos a clases, pero él seguía molesto conmigo y podía entenderlo. Incluso cuando salimos junto a sus tres amigos, no disimulaba en nada su molestia y yo no sabía bien qué debería hacer. -Oye.-Le dije cuando nos detuvimos a la salida.-¿Te llevo de regreso al apartamento?-Pregunté y negó con la cabeza. A él ya no lo llevaban sus escoltas, pero sé que lo vigilaban igual, podía verlos a lo lejos. Cuando empezó a quedarse conmigo, me sugirió varias veces comprar cosas, no sé, cualquier cosa que hiciera falta para nosotros, pero me negué rotundamente. De ninguna manera recibiría dinero de su familia y sé que él era menor de edad, lógicamente no contaba con dinero propio y eso me daba igual, por eso le dije que no se preocupara, tampoco es que hiciera falta, pero que no recibiría na

