Un mes paso desde ese enfrentamiento, el lobo se encontraba dando vueltas en su despacho, inquieto, molesto, se sentía como un animal atrapado, mientras Levana lo observaba con preocupación. — Alpha… — lo llamo por quinta vez desde que se encontraban allí. — No lo intentes Levana, no me importa cuál de ustedes lo pida, ya me cansé. — cortó a la vampiro casi gritándole. — No entiendo que es lo que temes, ya te dejaron en claro que son tuyas, creí que como ya aceptabas a Calixto recibir a Travos en tus tierras no era problema. — Tú y Calixto nunca fueron pareja y por más que el vampiro moleste tu mantienes la distancia, pero Yunuen y Travos fueron parejas y aun cuando ha vuelto a ser un brujo blanco siento el deseo correr por su cuerpo cada vez que te ve a ti o a las demás. — claro que

