Anuk había hecho el amor varias veces con su luna cambiante, pero aquello realmente era mágico, su lobo estaba extasiado en el momento que marco el cuello de Yunuen una vez más y esa era la séptima vez en el día o la noche, ya no sabía en que día estaba o si habían pasado días, el lobo estaba perdido en el tiempo y espacio y no le importaba, pero Anuk recordó que su hermosa mujer debía descansar, la Bruja cerro los ojos un momento para recuperar energías, aunque no los volvió a abrir más, claro que eso el lobo no lo sabía. El gran Alpha decidió que lo más responsable que podía hacer era bajar y cocinar algo delicioso a su mate, y así lo hizo. Al estar solos el Alpha no se preocupó en cubrir su cuerpo, solo bajo a cocinar algo nutritivo y lo había conseguido, pero cuando estaba acomodando

