-¿Qué sucede?- digo sin despegar la vista del cristal. Hace unos minutos Elizabeth comenzó a escribir y parece no querer detenerse pronto.
El jefe de fiscales que estaba a mi lado presenciando todo la entrevista me toma del brazo despegándome completamente del lugar y me lleva a un lugar apartado ya que toda la oficina rondaba cerca de la sala de interrogatorios para saber si al fin habíamos atrapado al asesino.
-El abogado de Vinicio Conte estuvo hoy en la fiscalía preguntando por las grabaciones de vigilancia de su defendido, y se las entregué-
-¿Por qué hiciste eso?-
-No podía negárselo es mi deber, además se vería demasiado sospechoso si no se las entrego- me recuesto en la pared recalculando toda la situación en mi mente, esto perdida.
-Aquí termino mi carrera- murmuro incrédula.
-Felicitaciones detective- se acerca el sargento risueño estrechando mi mano- hizo un excelente trabajo-
-G..gracias señor- tartamudeo esbozando una mueca llena de angustia y desesperación más que una sonrisa. Becket sale de la sala con la lista en mano y se la arrebato antes de que pueda siquiera pronunciar palabra.
-Detective felicitaciones- el cadete Becket se acerca a nosotros con una sonrisa esplendida, su cara de púbero recién liberándose del acné parece tener un brillo especial debido a los sucesos que acabamos de presenciar-haremos una celebración en el pub de Rick en una hora creo que debería venir, usted es el corazón del caso-
-Claro, si claro que estaré- lo veo alejarse, vuelvo la vista al fiscal que reniega por lo bajo- encontraré la manera de arreglar esta situación, por el lado de la ley o no- camino a mi oficina y cierro de un portazo la puerta con una mezcla de sensaciones oscuras creciendo en mi interior.
Veo por la ventana los oficiales pasar, me encantaría que estuviesen en mi lugar, siento su mirada acusatoria sobre mí cuando ni siquiera se han enterado de lo sucedido.
Me recuesto en el sofá descansado un poco, no recuerdo la última vez que comí como una persona decente ni mucho menos cuando fue que dormí en mi propia cama más de 4 horas. Los golpes en la puerta se dejan oír y con lo que parece un gruñido le doy a entender a cualquiera que esté allí afuera que debe pasar a molestar mis 5 minutos de tranquilidad, de esos pocos que me quedan.
-Aeryne, irás a la fiesta que preparó Becket, ya les dejo a todo el mundo en claro que el participó como tu ayudante durante toda la investigación- ríe Dylan tomando asiento a mi lado, suelto una risita tapando mis ojos para que la luz artificial no me moleste.
-Déjalo que se regodee mientras pueda, cuando sepan lo que hice no va a querer tenerme a 8 kilómetros a la redonda-
-Bueno eso ya pasa pero por el olor que tienes- suelto una carcajada lanzándole un almohadón que había llevado para estar más cómoda las noches que me quedo allí a trabajar.
-Cállate idiota, al menos yo me baño 4 veces a la semana, ni eso te bañas tu- le devuelvo la broma. Nos quedamos en silencio por unos minutos, disfrutando de la paz momentánea que nos regala esta tarde-noche.
-¿Irás a la fiesta o no?-
-Sí creo que iré, prefiero sentirme mejor y festejar ahora y deprimirme cuando me tenga que deprimir- ¿pudiste terminar la tarea de Julia?- me levanto del sofá buscando mi bolso para salir de aquí de una vez por todas.
-Si pude, ahora tengo otro problema peor-
-¿Trigonometría?- bromeo apagando las luces del despacho.
-Ojalá, es un chico de su clase con el que está de novia- abro muchos los ojos asombrada.
-Wow no esperaba eso, aunque me alegra que viva una vida normal alejada de toda esta mierda con la que vivimos día a día- espero que busque sus cosas y subimos al elevador para ir directamente al garaje.
-Sí, me alegra que sea normal, solo me molesta que esté tan chiquita y tenga novio-
-Tranquilo ella tiene que crecer en algún momento-subo a su auto- cuando sepas en nombre del engendro me avisas y lo buscamos en la bases de datos del juzgado de familia para investigarlo-
-te tomo la palabra- reímos de nuestra locura mientras viajamos hasta el pub de Rick. Un bar policial que atiende a todo oficial de la cuidad desde 1954 cuando el padre de Rick abrió el bar para pasar tiempo con sus amigos, en pocos años se volvió famoso por estar abierto las 24hs para policías que quisieran un bocadillo para comenzar el turno noche o el primer desayuno de la mañana.
Estacionamos junto a la puerta, por la aglomeración de gente en la puerta esperando para entrar diría que Becket se las arregló para dejar el club exclusivo para uso policial. Cierro la puerta y espero que Dylan se acerque, por primera vez en muchos años de trabajo comenzamos a mostrar nuestros verdaderos sentimientos hacia el otro en público por lo que se acerca y me toma de la mano.
Nos acercamos hasta el pequeño Ricky, el hijo pequeño de Rick Jr, al parecer la imaginación en esta familia se la llevaron las primeras generaciones. El pequeño no tan pequeño Rick es el encargado de la puerta hoy, nos deja pasar sin necesidad de pagar entrada ya que aquí los policías entran gratis, parece una pérdida de dinero pero con la cantidad de cerveza que bebemos por noche diría que es una tremenda ganancia.
Caminamos por la pista tomados de la mano y nos acercamos a la barra.
-¿Qué quieres tomar?-
-Un whisky doble en las rocas por favor- escaneo el lugar, en el mar de uniformes azules desacomodados y el vaho a cerveza en mis fosas nasales hace que me sienta como en casa. Creo, sin mentir, que he pasado más cumpleaños aquí que en cualquier otro sitio de este pueblo
Suspiro viendo las caras felices, de vez en cuando alguno de mis compañeros se acerca a saludarnos y felicitarnos por haber cerrado este caso, cada vez que los escucho pienso para mis adentros que aún no está cerrado, le falta mucho para estarlo, espero que sea una maldita coincidencia porque si no lo es no sé de qué lo voy a ser capaz. Tomo el vaso de whisky de una sola vez sintiendo el líquido quemar mi garganta. Charlo alrededor de 2 horas con mis compañeros entre tragos y risas, bailamos un poco, al in me estoy divirtiendo un rato después de tanto estrés.
Salgo del lugar para tomar un poco de aire, enciendo un cigarrillo mientras tomo asiento en el borde de la acera, cruzo mis piernas en el suelo mientras suelto el humo del cigarrillo que me acompaña. Mi vida pasa frente a mis ojos, mi niñez, mi madre y padre que siempre estuvieron allí para mí, sus discusiones aunque creyeran que yo nos escuchaba, las sonrisas falsas cuando salía de la habitación, siempre creyeron que no me daba cuenta que papá dormía en el sofá.
Luego el trágico incidente, no es posible llamarlo accidente, él sabía lo que estaba haciendo, nos abandonó a conciencia, la depresión de mi madre, el hogar sustituto en Memphis. La muerte de mi progenitora y la vuelta a este bendito pueblo cuando cumplí la mayoría de edad.
Aspiro el humo dejando que mis pulmones se llenen de químicos nocivo para mi salud, fumar no es un hábito arraigado en mi identidad pero es algo de lo que me sostengo en mis momentos más oscuros. El sonido del celular me saca de mis pensamientos, es un teléfono desconocido el que me manda un link de búsqueda. Aprieto el hipervínculo azul que me lleva a una página del diario Daily Post, con fecha de mañana.
Suelto el aire, retenido en mis pulmones liberando el humo, los bellos de mi nuca vuelven a erizarse, rápidamente levanto mi osamenta del suelo vigilante a cualquier persona a mi alrededor, una pareja teniendo sexo cerca del callejón y un grupo de amigos ayudándose entre sí para no terminar en el suelo. La fila de entrada que todavía no va por la mitad y Rick hijo, sacando a los borrachos revoltosos en la puerta.
El miedo recorre mi cuerpo, haciendo que mis manos tiemblen sin control, apago la colilla del cigarrillo en el suelo mientras camino a la carretera principal en busca de un taxi, aún recuerdo unas de las últimas palabras que me dijo mi padre “esos bellos detrás de tu nuca, siempre hazles caso Aeryne ellos te alertaran de algún peligro y te sacaran de allí”, en vez de ignorarlos como he hecho desde que comenzó esta maldita investigación, esta vez les hago caso y luego de parar un taxi le doy la dirección para que se dirija a casa.
Le pago al taxista preocupado por mi semblante, el pobre hombre as de una ve intento entablar una conversación conmigo pero estoy demasiado ensimismada en mis pensamientos para poder contestarle, veo como se aleja por la calle hasta doblar la esquina. Desfundo el arma reglamentaria de mi cintura la cual llevaba a pesar de estar fuera de servicio y camino por el sendero que me guía directamente al jardín trasero de la casa, camino despacio lo más sigilosamente que puedo mientras busco alguna señal de alguien ajeno a mi hogar.
Abro la puerta de la cocina en sumo silencio, enciendo las luces sin soltar el 9 mm mientras reviso que todas las ventanas de la habitación estén cerradas, los cuchillos están en su lugar y nada parece faltar de la habitación.
Continuo mi camino hasta el living donde nada esta como lo deje cuando salí de la casa esta mañana, los libros desparramados por el suelo, la lámpara de pie para leer que estaba junto al sofá ahora está contra la chimenea totalmente destruida y las fotos de mis padres están totalmente quemadas en el fuego que un crepita en la chimenea, paso mi mano por la pared hasta que encuentro l botón de encendido, las luces iluminan la habitación dejando ver en una de las paredes centrales otra de aquellas frases que abren las puertas al infierno de Dante.
“… ¡Oh vosotros los que entráis aquí abandonad toda esperanza!”
El sonido del teléfono de línea me saca de mi cabeza revuelta, tomo el aparato sin dejar de custodiar el ambiente a sabiendas que en cualquiera alguien puede atacarme-
-Aquí Wolf-
-Aeryne ¿dónde estás? Te estuve llamando a tu celular pero no contestas-
-No, no sé dónde está, se me debe de haber perdido- murmuro vigilando el área.
-Debes venir a la comisaria de inmediato, Elizabeth le dio la dirección y el nombre de los asesinos a Becket, pero fallo en darle el nombre de la última víctima hasta que estuvo segura que nadie iba a poder salvarla…. Aeryne la próxima víctima…-
-Soy yo- el sonido incesante del motor de un auto se escucha desde hace minutos en la puerta- Conte estuvo en mi casa, será bastante obvio cuando llegues investiga cómo fue posible que lograra salir, o quien fue el que le ayudó a hacerlo, hay alguien dentro de la policía que está jugando sucio, debo irme, por favor ten cuidado- corro escaleras arriba hasta el despacho de papá el cual ahora lo ocupo como mío. Saco un pequeño conjunto de llaves de la maceta junto a la ventana del mismo y me adentro al lugar otra vez empuñando mi arma en busca de algo sospechoso de lo que tenga que defenderme.
Dejo mi placa junto al arma reglamentaria sobre el gran escritorio que ocupa casi todo el ancho de la habitación, los recuerdos pasan como flashes en mi mente, mi padre trabajando mientras yo jugaba junto a él a ser el oficial de policía que lo arrestaba por comerse todas las galletas caseras que cocinaba mamá.
Tantas historias, tanta vida vivida en esa casa que se irá para siempre luego de esta noche, puedo sentirlo. Todo una mochila con dinero en efectivo suficiente por lo menos para un mes de vida, documentos y licencia de conducir falsa que utilizaba para entrar a los clubes en mis épocas de juventud y el revolver que mi viejo siempre tenía bajo llave en el gabinete azul tras el escritorio, reviso que tenga las balas pertinentes y lo guardo en el cinturón de mi pantalón, tomo un papel y el bolígrafo gris de plata que me regalaron como obsequio mi primer día de detective y escribo lo que siento que es mi despedida.
"Gracias por todo, como saben la tragedia acedia mi vida desde temprana edad, en momentos en los que ni siquiera era consciente de lo que sucedía, todos los caminos que tomé me llevaron a este lugar al cual no me arrepiento de haberme quedado, todo tiene que terminar, y que termine donde empezó le da el broche de oro casi como una novela romántica.
Vinicio Conte es el autor principal de la matanza que ocurrió en este pueblo los últimos días, el un grupo de inadaptados que no pudieron enfrentar la realidad de sus actos me llevaron al punto de quiebre en el que me encuentro hoy, no piensen por un segundo que tengo intenciones de suicidarme, todo lo que escuchen y oigan que no salga de mi boca es mentira.
Gracia para siempre"
Las lágrimas caen por mis mejillas tomando sus propios caminos, el cuadro que orgullosa colgué sobre la pared frente al escritorio que sostiene en alto mi diploma parece vacío de amor y emoción, no soy un diploma, o una foto de egresados con mis compañeros soy mucho más, y espero que me recuerden por eso.
Bajo las escaleras con paso firme, abro la puerta del porche donde el señor Vinicio Conte me está esperando recostado en la puerta de la camioneta que antes se encontraba en el garaje de la vieja choza en el bosque.
-Detective, por un momento pensé que había sido lo suficientemente cobarde para huir-
-Conte, creo que esa camioneta no le pertenece- sostengo firme las azas de la mochila que cuelga en mi espalda.
-Yo creo que si, por favor suba, déjeme contarle una historia- sube al asiento del conductor, camino despacio por el frente de la camioneta hasta llegar al asiento del pasajero y me subo sin quitarme la mochila de la espalda, es incómodo, pero fácil para llevar si tengo que escapar.
En silencio conduce hasta Little Peak, luego de encontrar a mi padre muerto colgado en las ramas cerca del arroyo nunca más volví a ese bosque y la cabaña familiar de fin de semana quedó completamente abandonada, o eso creía yo hasta que me demostraron lo contrario.
Conduce en silencio hasta que llegamos al arroyo, bajo de la camioneta sintiendo el peso de años de rencor y dolor acumularse en mi pecho, las ganas de llorar se agolpan en mis ojos pero ni de casualidad le daré e gusto a Vinicio de que me vea en ese estado, después de todo es un asesino despiadado, una mente maestra del mal, aunque parezca cliché, y no le daré el pensamiento de que me está rompiendo en mil pedacitos por dentro, aunque realmente eso este pasando.
La cascada es más pequeña de lo que la recordaba, el suelo sigue igual de lodoso y la cicatriz del s******o de mi padre sigue marcado en aquella rama a la que aún le cuenta crecer luego de haberla cortado para bajarlo.
-¿Qué tal todo? ¿Le parece familiar? Me imagino que sí-
-¿Qué hacemos aquí Vinicio?-
-Estamos aquí para contarle una historia, todos piensan en el mal que le cause a las víctimas pero nadie piensa en el mal que me causaron a mí como dañaron mi historia para siempre- saca un arma de la cintura del pantalón vaquero que lleva y me apunta- le voy a pedir por favor que deje la mochila en el suelo, el arma que tiene escondida en la cintura no le hará falta, además, solo quiero charlar- una sonrisa violenta se aparece en su rostro, sin más recursos con los que disponer, hago lo que él me dice, dejo la mochila y el arma en el porche de la cabaña y nos adentramos en ella.
Los recuerdos golpean mi mente de una manera colosal, todos los muebles se encuentran en su lugar solo que corroído por el paso del tiempo y los elementos, me hace tomar asiento en la silla de mi madre que se encuentra frente a la silla de mi padre donde él ya se encuentra el sentado.
-Comenzaré con la historia, pero antes déjame mostrarte algo- deja el arma en su regazo sobre el sofá, mete la mano al bolsillo trasero de su pantalón, coloco mis manos extendidas en el apoya brazos del sillón a la espera de que algo suceda, mientras hago esto él saca con cautela un pedazo de papel raído por el tiempo. Me pasa la que reconozco como el papel de foto doblada a la mitad, la abro completamente observando la imagen impresa detenidamente, la sonrisa de mi madre es lo que más se destaca en la fotografía, está abrazada a un hombre el cual no reconozco, el brillo en sus ojos delata la felicidad del momento. Chequeo la inscripción en la parte trasera del papel esperando encontrar alguna pista de la fecha en la que se realizó. Por lo parecido de mi madre a lo que la recuerdo parece ser de cuando yo tenía alrededor de 10 años.
No hay nada más escrito allí excepto por una pequeña frase escrita a mano con la tinta ya borrada por el paso de los años
“…el primer amor...”
-No reconozco a este hombre ¿por qué me muestras esto?-
-Ese hombre, detective, es mi padre, y la mujer en la foto es mi madre- niego con la cabeza tratando de procesar la retorcida broma que acaba de contar-
-Por favor señor Conte esto es claramente un montaje, mi madre siempre le fue fiel a mi padre, además que ella sea su madre incurriría en el hecho de que usted sea mi hermano y eso sí que no es una buena broma- me levanto de mi lugar amenazante a lo que él toma el arma y me apunta con ella-
-Siéntate hermanita, nos queda mucho por discutir- levanto las manos en señal de rendición pero no vuelvo a mi lugar.
-No importa lo que me digas Vinicio yo no soy tu hermana, somos demasiado diferentes para serlo- me empuja con brusquedad sobre el asiento y lo veo con rabia.
-Nuestros padres se conocieron para una fecha de los enamorados hace ya mucho tiempo, ¿nuestra madre nunca te contó la historia? Un día cuando ella era joven en la pastelería donde trabajaba el llegó y lo atendió, los dos quedaron flechados en un instante…-
-Esa es la historia de cómo mis padres se conocieron, ¿cómo averiguaste todo esto?-
-Ya te dije, nuestra preciosa madre nos ha estado mintiendo toda la vida, prefiriendo a su mugrosa familia sobre nosotros, mi padre quedó destruido luego de que lo abandonara el mismo día de su cumpleaños, el mismo día que le regaló este libro- toma el libro de cubierta de cuero sobre la mesa que hasta entonces no había visto- mi padre llegó a este país buscando paz luego de la guerra y terminó muriendo de pena a causa de una mujer sin corazón, que solo lo usó para satisfacer los deseos carnales a los que su marido no estaba a la altura-
-No hables de mi madre, no tienes idea de la persona que era no la conoces-
-¿Alguna vez te dijo por qué es que tu padre tomo la cobarde decisión de suicidarse?- las palabras se traban en mi garganta, ninguna respuesta coherente se me ocurre a cómo es que sabe tanto de mi pasado y de esta cabaña- ¿Lo ves? Nada, ¿alguna otra respuesta lógica que explique todo esto?, no, hermanita, nuestra madre era una puta que creó tal resentimiento en mi padre que le confesó a tu padre que fue lo que sucedió, que ni siquiera tuve oportunidad de bautizarme ya que no captan niños bastardos en las iglesias católicas, le contó todo con lujo de detalle, como vivía mamá, como ese supuesto hijo que nació muerto en el hospital antes que tu nacieras nunca murió y que fue entregado al padre biológico mientras era abandonado por su madre, años pasaron de agonía para mi padre, que veía como poco a poco a esa mujer que rearmaba su vida hasta que no pudo más y tuvo que contarle la verdad al mundo, a su manera-
-Toda esta situación de recelo ¿solo porque tu padre estaba despechado? ¿Todas las muertes que causaste solo porque los problemitas que arrastraras desde la niñez con tu mami no te dejaron en paz una vez que creciste? Eres increíble- exhalo indignada ante esta situación- estas tan envuelto en tu odio solo lograste hundirte más y más Vinicio- me levanto de mi lugar dispuesta a irme, no seguiré escuchando esta tortura solo porque a este loco se le ocurre.
-¡QUEDATE DONDE ESTAS!-
-O sino ¿qué? ¿Acaso me vas a matar o me vas a llenar la cabeza de mentiras como hiciste con mi padre par que se suicidara? Escúchame hermanito mío yo no soy mi madre o mi padre a mí no me vas a manipular a tu antojo así que si no tienes planeado matarme me dejar ir ahora mismo-
En el descuido de su caminata de un lado al otro me lanzo sobre su espalda tratando de sostener el arma. Sus manos se ponen tensas y logro golearla con el borde de la puerta de la cocina para que la Glock caiga al suelo lejos de nosotros. Me subo a su espalda tipo caballito enredando mis brazos en su cuello para hacerle una llave y dejarlo inconsciente, antes de que se desmaye completamente logra caminar de espaldas a la puerta y estamparme contra la misma donde el picaporte me golpea los riñones, caigo al suelo adolorida tratando de recuperar el aire, las piernas me pesan y todo el cuerpo me zumba de dolor. Lo veo correr hasta la cocina, tomo la lámpara de vidrio regalo de mi abuela para el día de la boda de mis padres, una reliquia familiar según ella y logro atinar el golpe en su cabeza dejándolo otra vez aturdido.
Llego a la mesada de la cocina, tomo un cuchillo de carnicero para defenderme en lo que logro correr hacia el arma, sus manos se sostienen de mi tobillo y caigo al suelo de bruces sin siquiera poder detener la caída con mis manos. El mentón me golpea estrepitosamente la cerámica color baldosa del suelo dejándome muy mareada. Instintivamente pataleo golpeando sus manos hasta poder arrastrarme por el suelo de la cocina hasta el arma. La sostengo en la mano cuando siento la cuchilla que previamente había utilizado para defenderme clavarse en mi muslo izquierdo causándome un grito espeluznante de dolor.
Escucho las sirenas de los automóviles policiales a lo lejos, creo, solo espero que no sea una alucinación de mi parte. Vuelvo otra vez mi actual situación cuando el arma es empuñada en la mano de mi queridísimo hermano, me arrastro hasta que mi espalda golpea con los gabinetes para cacerolas, si saco el puñal podría desangrarme en este instante y darle el dolor de cabeza a Conte de no matarme, pero tampoco tengo ganas de morir.