3. Amistad y comida: el mejor remedio contra el desamor

1993 Palabras
Llego a mi casa con Jack pisándome los talones. Nos hemos pasado la tarde jugando con peluches y Barbies. La verdad es que Sophie es un encanto, es una niña a la que no se la puede decir que no. Sobre todo Jack, es la niña de sus ojos, no lo puede evitar. Y yo tampoco. A mí me sonríe y hago cualquier cosa que me pida. Tengo una relación increíble con ella, es como mi hermanita. No es por ser egocéntrica, pero sé que ella también me quiere muchísimo y que la encanta pasar el tiempo conmigo. El estar con ella me ha ayudado a entretenerme y desconectar un poco de lo que ha pasado hoy. Aunque no sé si ha valido de mucho. Las palabras de Jack rondan continuamente mi cabeza y me ponen mal. Ya me está dando otra vez el bajón. Además de que tenerle compartiendo mi mismo espacio no ayuda mucho. Nada, que se ha empeñado en venir conmigo para "jugar un rato a la Play con Scott". Mentira. Quiere venir a mi casa para vigilarme y ver qué me pongo. Antes hablé con mis amigos y les dije que quería contarles algo, que era una emergencia. Lara no dudó en ofrecer su casa para que nos quedáramos a dormir los tres. ¿Qué creíais? ¿Qué era verdad lo de la fiesta? Pues no. A Jordan ya no le dejan hacer fiestas en su casa desde aquella vez en la que el piano de su madre... digamos que se suicidó por la ventana. Solo había dicho lo de la fiesta para picar a Jack, conozco demasiado sus puntos débiles. Así que, para molestar un poco más, corro hacia mi cuarto y elijo un conjuntito sexy para ponerme. Un vestido n***o no demasiado pegado que se adapta a mis curvas, con encaje la parte de abajo y que me llega tres dedos por encima de las rodillas. Cojo unos tacones negros altos para resaltar mi figura y subirme unos cuantos centímetros. Soy una puta bajita y necesito recurrir a esto para que no se note tanto. De todas formas, no voy a estar mucho tiempo con ellos porque me los voy a quitar en cuanto llegue a casa de Lara. Dejo mi pelo suelto, me le cepillo un poco y agarro una chaqueta de cuero negra antes de ir hacia el salón para despedirme. - Me voy - asomo mi cabeza por la puerta y la vuelvo a cerrar rápido, sin darles opción a protestar. - ¡EH! ¡MOFLETITOS! - oigo el grito de Jack a través de la puerta - ¡Ven para acá, que quiero verte! - gruño y vuelvo sobre mis pasos hacia el salón. Esta vez entro completamente, quedando delante de ambos chicos. Sus miradas me indican cosas muy diferentes. La de Scott es tranquila y la de Jack... no. Él parece que está a punto de tirarse por la ventana. - Vete a cambiar ya - me ordena en un tono muy serio. No le gusta. No le gusta nada que vaya así.  - No - niego cruzándome de brazos. Noto cierta sorpresa en sus ojos. Normal. La mayoría de las veces que me ordena cosas de ese tipo, acabo haciéndole caso para que la situación no acabe mal. Hoy no. Las cosas van a cambiar a partir de ahora. - Lila, vete a cambiar. Uy, ha dicho mi nombre. Esto se va a poner feo. - He dicho que no - suelta aire por su nariz y se levanta lentamente del sofá. - O te cambias o no sales - observo a Scott buscando un poco de su ayuda, pero el muy idiota está entretenido con su móvil. - Me voy - giro mi cuerpo con la intención de salir de ahí, no lo consigo - Jack, suéltame - le pido cuando noto su mano agarrar mi brazo. Este niega, tirando de mi cuerpo para que quede cerca de él. - Te van a mirar todos... - murmura bajando su mirada por todo mi cuerpo. No lo creo. - Que miren todo lo que les dé la gana. Lo importante es que no toquen - abre sus ojos y maldigo internamente en cuanto me doy cuenta de mi error. - ¿Te han tocado alguna vez? Ahora sí que no te dejo salir. A ver, alguna vez sí que me han dado alguna nalgada cuando estamos todos juntos bailando, pero yo me sé defender sola. Al último le rompí la mandíbula. Con eso, os digo todo. Pero, no sé, Jack parece que piensa que soy una fresca que se deja tocar por el primero que pasa. - Si me tocan, les pego. No te preocupes por eso - pretendo que se tranquilice. No es bueno jugar ni vacilarle con este tema. - ¿Sabes cómo estarías más segura de que no te tocan? Quedándote en casa con nosotros. Y dale la burra al monte, ¿o era al trigo? - Vamos, Jack. Déjala ir - mi hermano por fin se digna a intervenir. Menos mal, hermanito, ya estaba pensando que servías solo de adorno. - ¿¡Qué coño dices, tío!? ¡Mírala! - Jack me señala de mala manera. ¿Tan mal estoy? No. Es un puto exagerado. Si viera lo que se ponen la mayoría de las chicas de hoy en día cada vez que salen a la calle, le cambiaría rápidamente ese pensamiento sobre mí - Parece que va buscando guerra. Tú novia también viste así, guapo. - Y si quiero eso, ¿qué pasa? - ¡¿QUÉ!? - abre mucho sus ojos y su respiración ya comienza a ser irregular. Sigo así y le da un infarto, os lo juro - Mira, Lila - mueve sus manos tratando de hacerme entender el por qué de su comportamiento - Tienes 17 años. No puedes ir así vestida a una fiesta llena de adolescentes con las hormonas alborotadas, te puede pasar algo. - Qué va - respondo desinteresada - Si siempre que se me acerca algún chico, Jordan me da un beso simulando que es mi novio y listo. - ¿¡QUÉ!? Creo que la he cagado... La razón por la que Jack deja que salga y me junte con Jordan, es porque cree que es gay. No, no lo es. De echo, es un salido de primera que se folla a toda tía que se le cruza. ¿Que por qué cree eso? Ni puta idea. Preguntarle a él, que yo no tengo que saberlo todo. - ¿Te has besado con Jordan? ¿Por qué? ¿Cuándo? ¿Cuántas veces? ¿¡POR QUÉ?! - grita Jack cada vez más alterado. - Has dicho 'por qué' dos veces. - Sí, y también puedo decir que 'no sales' dos veces, mira. No sales, no sales. - Eso son tres. - ¡Me da igual! - Chicos, ya - mi hermano se levanta y acerca a nosotros. Emite un suspira cansado, estos numeritos son bastante comunes en esta casa - A ver, hermanita - dirige su mirada hacia mí - Si tú y Jordan hacéis eso para que ningún tío se acerque a ti, vale, pero besos en la mejilla bastan. Y Jack - ahora observa a su amigo - Déjala que vaya así, que está en la edad. Sabemos cómo es Lila, no es una buscona y la verdad es que está muy guapa así vestida. Así que, disfruta pero con cabeza - ambos le miramos como si le hubieran salido tres cabezas. Sí, tres. Porque con el cabezón que tiene, ya cuenta como dos. Es raro verle hablar así, pocas veces dice cosas tan maduras y lógicas. Estamos acostumbrados a verle siempre soltando gilipolleces por la boca. Pero cuando a mi hermanito le da la venada y dice cosas como estas, hace que le ame con toda mi alma. Le doy un fuerte abrazo para demostrarle mi agradecimiento y me voy corriendo del salón antes de que Jack vuelva en sí. No me quiero arriesgar a que tranque la puerta y se coma las llaves para que no pueda salir. No es broma, ya lo hizo una vez.                                                                         ?????????? - ¡No puedo creerlo! - Lara grita a mi lado en señal de indignación. Acabo de contarles todo a mis amigos y ahora nos encontramos los tres en su habitación. Los dos consolandome a mí, qué bien. ¿Quién quiere ir a una fiesta teniendo esto? - Pues sí, tiene novia - suspiro nada más decirlo, no me acostumbraré en la vida - Encima no la puedo odiar porque es un encanto de chica - muevo mi mano para limpiar mis mejillas mojadas.  Las pocas veces que he visto a Mara, han sido cuando ha venido a casa a estudiar con ellos. Los tres estudian derecho en la universidad y van a la misma clase. Normal que se hayan enamorado, se ven todos los días. Encima tendrán muchas cosas en común. Yo con Jack no me pongo de acuerdo ni en los canales de televisión. - Pero si no pegan ni con cola, yo no me lo creo. - ¿Para qué se lo iba a inventar? Jack no es así. Si me lo dice, es que de verdad va en serio. - ¿Quieres que le pegue? - las dos giramos la cabeza al oír a nuestro amigo. Jordan está sentado delante de nosotras, escuchándonos en silencio. El pobre no sabe cómo animarnos cuando pasamos por este tipo de situaciones. No le hace falta hacer nada, con su sola presencia me basta para saber que tengo todo su apoyo. - No, Jordi. No quiero que le pegues - le contesto con una sonrisa triste. - Pues dime, ¿qué quieres que haga? No puedo verte así, Li - me mira preocupado. Es un cachondo mental que tiene un corazón realmente noble. No soporta vernos pasarlo mal por los chicos. O como él llama a Jack: 'ese idiota que no se da cuenta de la increíble mujer que tiene delante'. - Nada, esto es algo que iba a pasar tarde o temprano, lo superaré. Solo necesito tiempo. - ¿Sabes qué te vendría bien? Conocer a otro chico - me aconseja mi amiga mientras pasa su brazo por mis hombros. - Estoy de acuerdo - Jordi la da la razón. - No quiero salir con nadie. Ningún chico es tan perfecto como Jack - remuevo mi pelo con frustración - ¿Por qué tiene que ser tan maravilloso? Es que... por mucho que piense, no le veo nada malo. - Eso es porque le tienes muy idealizado. Yo creo que si conoces a gente nueva, podrás olvidarle. - ¡Ya está! ¡Ya se lo que necesitas! - Jordi se levanta rápido de la cama y sale del cuarto como un rayo. Lara y yo nos miramos con una sonrisa, expectantes por lo que se le habrá ocurrido a este. Al poco tiempo, le vemos volver y llevar consigo dos cajas de oreos bañadas en chocolate con leche. No puedo evitar mirarle con ternura y cariño. Cómo quiero a este chico. - Muchas gracias, Jordi - abrazo su torso y le noto besar mi cabeza - Eres el mejor. - Ya lo sé. Sois muy afortunadas de tenerme como amigo - este es así de bromista, no os extrañéis de sus palabras. Yo aviso. - Como si nos hubieras dado más opciones - le rebate Lara de forma divertida. Siempre nos metemos con él y viceversa, pero es obvio que los tres no podemos vivir sin estar juntos. Y así, comiendo chocolate y hablando con mis dos mejores amigos, es como paso una de mis peores noches. Haciéndome comprender que todo pasa por algo y que tal vez, solo tal vez, esto es una señal que me está indicando que Jack no es la persona indicada para ocupar mi corazón.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR