Por fin encuentro las llaves. El día que encuentre lo que busco a la primera, va a ser un milagro. Y eso que mi bolso es XXS. Giro las llaves que sostienen un peluche de una pequeña jirafa con los ojos morados que me regaló Jordan por mi último cumpleaños y entro a mi casa. Son las 12:00 de la mañana y no he dormido nada... Vaya, parece una canción de reggaeton. Me río y no sé si es del cansancio o de mi estupidez crónica. Ayer me la pasé con mis amigos hablando y llorando hasta las 4:00 de la mañana y he descansado fatal. Ahora lo único que quiero es meterme en mi camita a desconectar. Al pasar por el salón, ya que para ir al baño se necesita pasar por este, me encuentro a Jack sentado en el sofá individual con los brazos cruzados.
- Joder, qué susto - pongo mi mano en mi pecho para controlar la respiración agitada que se me ha creado - Tú no tienes casa, ¿o qué?
- Buenos días a ti también - me saluda de forma irónica mientras sus ojos siguen comprobando mi aspecto.
- Sí, hola... Me estoy meando - sigo andando para huir de su mirada.
- Lila, ven aquí ya - me pide en tono demandante.
Y seguimos con mi nombre...
- ¿Qué pasa? - suspiro y me giro de nuevo para quedar delante de él.
- ¿Dónde has estado?
- Ay, madre - me acerco a él y le tocó la frente con mi mano para comprobar si tiene fiebre - ¿Estás bien?
- Sí - responde un tanto confundido. Agarra mi mano para que deje de tocarle - ¿Por qué?
- Ay, Dios - me cubro la boca con mi mano, fingiendo preocupación - Que va a ser que tiene memoria a corto plazo, qué desgracia - exagero - Bueno, ahora puedo llamarte Dory.
Dory, te amo. Soy tu mayor fan.
- ¡¿Qué narices dices?! - se levanta enfadado, notando mi vacile - No tengo memoria a corto plazo. ¿Por qué dices eso?
- Ayer te dije que iba de fiesta a casa de Jordan y hoy me preguntas que dónde he estado - le explico de forma obvia - O tienes memoria a corto plazo o eres tonto.
- Mira - respira hondo, intentando no perder los nervios - No estoy para idioteces, dime dónde has estado. Sé perfectamente que no había ninguna fiesta en casa de Jordan.
Ups.
- ¿Cómo sabes eso? - no sé cómo hostias lo hace, pero siempre me pilla las mentiras.
- Te he llevado a su casa mil veces, sé dónde vive. Ayer fui y no había nadie.
Ehh un momento.
- ¿Fuiste a espiarme? - pregunto ofendida y algo molesta. No me extrañaría, ya lo ha hecho alguna que otra vez, pero pensaba que lo había dejado de hacer.
- No me cambies de tema - sí, fue a espiarme. Lo confirmo rápido cuando él también cambia de tema - ¿Dónde estuviste, Lila? No te lo voy a volver a preguntar.
- Estuve en la casa de Lara, con ella y Jordan.
- Y, ¿por qué me dijiste que tenías una fiesta? Te conozco demasiado, Lila. Ayer me mentiste y lo comprobé cuando vi que no había ninguna fiesta, sé que estabas mal - evito su mirada, girando mi cabeza hacia otra dirección. Jack lo nota y se acerca a mí para hablarme más suave - ¿Qué pasa? ¿Te ha molestado lo de Mara?
Claro que sí, imbécil.
- No - miento.
- ¿Entonces? Algo te pasa.
- Déjalo - no quiero hablar del tema, no me hace bien.
- No, no lo dejo.
- Sí, déjalo, no importa. Quiero ir a hacer pis, me va a reventar la vejiga - me ve la intención de escabullirme, por lo que rodea mi cintura con su brazo para no dejarme ir.
- Lila, o me dices lo que te pasa o te ato a la silla y te dejo sin comer todo el día.
¿Atarme a una silla? Puede estar bien...
- A ver, Jack - me alejo un poco de su cuerpo en cuanto noto que su cercanía me impide hablar y pensar con claridad - No te hagas líos. Ayer me pilló por sorpresa lo de Mara, sí, pero ya está, me alegro por ti. Y no te mentí. Jordan iba a hacer una fiesta, pero al final no le dejaron y decidimos pasar la noche los tres juntos donde Lara. Fin de la historia - digo con toda la seguridad que puedo manejar.
El Óscar a la mejor mentirosa es para...
- ¿Te lo has pasado bien con tus amigos? - su pregunta me tranquiliza porque me da a entender que se ha creído mis palabras.
- Mucho. No te imaginas la suerte que tengo de tenerles en mi vida.
- ¿Por qué?
- Me entienden en todo y sé que les puedo contar cualquier cosa, porque me van a apoyar y ayudar siempre.
- ¿Y yo no hago eso?
- Sí, tú también.
- ¿Y qué diferencia hay? ¿Por qué anoche no te quedaste y hablaste conmigo? - puedo intuir que está celoso de mis palabras hacia mis amigos. Jack es así conmigo. Me quiere para él en... casi todo.
- Hay ciertas cosas que no puedo contarte, Jack - acaricio su mejilla y me voy sin darle opción a responder.
Cuando acabo de hacer mis necesidades en el baño, voy a mi cuarto y me meto bajo las sabanas. Sin pretenderlo, las lágrimas comienzan a caer sobre mi almohada. Qué mierda todo. Y como soy tan masoquista, me dedico todo el día a descansar y releer la historia de Mi Amor de w*****d, soñando que algún día me pasen esas cosas a mí. Soñar es gratis, ¿no? ¡Pues dejadme!
??????????
Joder, cómo odio madrugar. Diría que me ha despertado el sonido del despertador, como pasa en muchas de las novelas que leo, pero no tengo despertador. Que decepcione ehh. Sinceramente, no entiendo cómo alguien en plena época de móviles sigue teniendo despertadores, cuando con esos pequeños aparatos rectangulares puedes programar la alarma y, encima, poner de tono tu canción favorita. Aunque por lo que me cuentan mis amigos, es malo poner una canción que te gusta porque la acabas cogiendo asco. Normal. Pero bueno, yo no soy ni una cosa ni la otra porque siempre le gano a la alarma. SIEMPRE. No entiendo por qué, pero es así. Como ahora, que me levanto de la cama cinco minutos antes de lo acordado.
Comienzo a vestirme y desayunar tranquilamente, me gusta ir con tiempo por las mañanas. Además de que yo necesito desayunar sí o sí, no puedo salir de casa con el estómago vacío. Me despido de mi madre, la cual sigue durmiendo la muy suertuda, y cojo la barrita de chocolate que me ha dejado Scott junto con una notita donde me desea buen día. 'Pasa buena mañana, hermanita. Te dejo esta barrita para que no me robes las galletas. Un abrazo'. Scott entra a la universidad más pronto que yo y me suele dejar este tipo de cosas. Será un burro y un cerdo idiota, pero estos detalles hacen que le adore. Obviamente, le robo un par de galletas y salgo de mi casita. En poco tiempo, ya estoy en el instituto y me quedo esperando en una esquina a Lara y Jordan. Siempre quedamos aquí para entrar a clase juntos.
La mañana se me hace eterna. Sobre todo las dos últimas horas, que tenemos la clase de matemáticas, la cual nadie soporta. Y yo asisto solo porque la asistencia cuenta a la hora de poner las notas, si no, ya os digo yo quién va a venir por aquí. Jordan y yo ya hemos agotado el límite de días que se pueden faltar y no nos queda otra que aguantar al puñetero profesor que parece que le pone joder la vida a los adolescentes.
- Muy bien - el viejo amargado se gira nada más acabar de escribir en la pizarra - Por último, quiero deciros que vais a tener que hacer un trabajo que contará para la nota final - nos informa con una siniestra sonrisa. Sí, seguro que se empalma cada vez que nos oye quejarnos. Al menos, ha conseguido que toda la clase ponga por fin atención a algo que dice.
- ¿Es obligatorio? - pregunta Jordan a mi lado.
- Sí - responde este sin inmutarse - Y señor Maxwell, le repito que para preguntar algo, hay que levantar la mano - se lo lleva repitiendo desde principios de curso y en la vida le ha hecho caso.
- Pero si la media no me da ni para un 3. Da igual si lo hago o no.
- Tienes que hacerlo.
- ¿Por qué?
- Porque lo digo yo.
- Pero es una pérdida de tiempo, voy a suspender igual.
- He dicho que se hace, no molestes más.
- Viejo gruñón - susurra Jordan por lo bajo, haciéndome soltar una risa.
- ¿Qué has dicho? Creo que no te he oído bien - pregunta el vejestorio, haciéndose el tonto.
- Que me rompes el corazón - repite provocando las risas de todos nuestros compañeros.
Lo único bueno de esta clase es que, al ser tan aburrida y pesada, Jordan se entretiene vacilando al profesor. Este hace como que no entra al trapo, pero al final siempre se acaba desesperando con mi amigo. Recuerdo una clase en la que Jordan, aprovechando que estábamos dando los senos y los cosenos, le preguntó que si era más de culo o de tetas. Fue tan gracioso que hasta al profesor se le escapó una sonrisilla. En el fondo nos tiene cariño.
- Bien, va a ser un trabajo por parejas.
- ¿Se puede de tres?
- A ver, Jordan, ¿qué entiendes tú por parejas?
- ¿Eso es un sí o un no?
- Dios... - se pasa la mano por la calva, desesperado. Fíjate que creo que ahora está más calvo - No, Jordan, no se puede.
- Ah, pues dilo.
- Cállate ya. Las parejas las voy a hacer yo.
- Per... - Jordan va a volver a protestar, pero al ver la mirada desafiante del profesor, se queda callado.
Todos nos quejamos cuando los profesores nos mandan hacer trabajos con otras personas. No sé por qué se empeñan en que nos relacionemos con los demás y no hagamos siempre los trabajos con nuestros amigos. No tiene sentido. Si estoy con gente de confianza, va a ir mejor todo. En la elección de parejas, me doy cuenta de que me ha tocado con Max. Es un chico un poco callado, pero tiene varios amigos y he hablado con él algunas veces. Es majo. Menos mal que me ha tocado con él y no con alguien que no hace nada. Sobre todo porque no tengo ni puta idea de matemáticas y si hago el trabajo con alguien igual que yo, ya me estoy viendo el próximo año viniendo solo a esta mierda de asignatura.