Eloisa. Me sorprendió la llamada de mi suegra, sabía que Alejandro ya había regresado al país, pues mi padre vino a visitarme en cuabto llego. Pero Alejandro nunca llegó a casa, comienzo a creer que si fue un error habernos casado, pues el ni siquiera tolera mi presencia en esta casa. Toma las llaves del auto y salgo de casa, al bar donde mi esposo se encuentra borracho. Llego al lugar, jamás me imagine que Alejandro le gustará este tipo de lugares, aún así camino a la barra en medio de tanta gente que comienza a fastidiarme, pues sus palabras obscenas hacia mí me desagradan. — Buenas noches, busco al señor Alejandro Cisneros soy su esposa. — le digo al hombre del otro lado de la barra y está asiente, señalandome un rincón de este lugar. Niego con la cabeza y me acerco a él. El barma,

