CALL
No sé que diablos le pasa a mi cuerpo, ha estado rígido desde que la diosa de ojos grises entró a mi consultorio.
Ella es una completa distracción.
Es de ese tipo de mujer que sabes que no puedes tener, pero que te mueres por poseer.
Lleva el letrero de peligro, pero sabe que es tentadora y como buen humano que soy, me gustaría perderme en ella.
¿Qué diablos me pasa?
¿Qué son esos pasamientos?
Necesito ayuda psicológica.
No ha perdido el contacto visual, su presencia denota imponencia, autoridad, poderío, me asombra que una chica tenga ese aura que te dice que es peligrosa.
Intento acomodarme la polla, me avergonzaría que me viera con una maldita erección.
Ella tiene un gran anuncio con banderas rojas, que te advierten que ella es un problema, pero el ser humano muchas veces ignora las advertencia por un poco de peligro para sentirse vivo.
Somos adictos a las cosas que nos hacen daño.
Por sentirnos vivos por un momento, nos entregamos a una eternidad de sufrimiento.
Ella es como esas películas de terror, donde te muestran una enorme casa en los suburbios de cualquier estado. Es hermosa, llamativa e impactante, pero el agente inmobiliario te dice que allí murió una familia en situaciones un poco extrañas, sabes que algo malo podría pasar, pero te vale mierda y aun asi te quedas con la casa, ya que decidiste que es mejor ignorar lo que te dicen, por algo tan bello.
El corazón no ha dejado de latirme desbocadamente, que estoy asustado. Siento que se me va a salir por la boca.
Maldita sea hasta las manos me están sudando.
¿Qué diablos me pasa?
Nunca me había sentido de esta manera.
Me siento como un maldito colegial cuando no sabe que hacer o decir cuando está en presencia de la chica que le gusta.
Necesito calmarme.
Soy un profesional y no estoy para distracciones en estos momentos.
-La señorita Kali Darrend ¿Verdad? – Al mirar su nombre en la table, tengo la sensación de que lo he escuchado en alguna parte, pero no recuerdo donde.
¿Dónde he escuchado ese nombre?
Al parecer tambien me ha robado la capacidad de pensar con claridad.
Ella me mira, ha hecho eso desde que entró, solo escuche su dulce voz, cuando dijo aquellas palabras y luego volvió a quedarse callada.
Su mirada me desconcierta, es como si estuviera escarbando en lo mas profundo de mi, para poder ver mis mas oscuros secretos.
No me gusta.
De hecho, lo odio.
Odio sentirme asi por alguien.
La odio a ella por hacerme sentir asi.
Y sobre todo me odio a mi por permitirlo.
Me siento desnudo ante ella, aunque le gano en altura, me hace sentir diminuto en su presencia. Tiene un poder para hacerte sentir pequeño, como si ella fuera una reina y el resto del mundo tuviera que rendirle pleitesía.
Me toma todo mi auto control mirarla a los ojos y no a esos deliciosos labios que tiene.
¿Cómo se sentirá tenerlos al rededor de mi polla?
Mierda.
Mal pensamiento.
Siento como ahora me estoy empalmando, por ese pensamiento intrusivo.
Sacudo la cabeza.
Tengo que centrarme, soy un hombre racional, y uno de los mejores profesionales en su área.
-Su historia clínica dice que desde los cinco años ha intentado tomar terapia, pero solo va a la primera y luego se retira – Mi voz sale rasposa, me desconozco - ¿Qué ha pasado?
Ella me mira por unos segundos, que siento que son eternos, se pasa el dedo índice por el labio inferior y quisiera que mi polla fuera ese dedo.
Jesús.
Creo que yo soy el que necesita terapia.
Cuando pienso que no me va a contestar, ella habla, su voz es tan suave, delicada, como una melodía maravillosa.
Tiene como el encanto de una jodida sirena. Te hechiza con su voz.
-Los maté a todos – Responde con simpleza.
Casi me atraganto con mi propia saliva.
La miro para ver algún indicio de broma en lo que acaba de decir, pero ella está allí, sentada con la piernas cruzadas, la cabeza ladeada y una mirada fría. Como si no sintiera ningún remordimiento por lo que acaba de decir.
-¿Por qué los mató? - Ignoro las alertas que me está enviando mi cerebro.
-Queria encerrarme en un hospital mental y no podía permitirlo.
Me acomodo un poco en la silla, y acabo de confirmar que he perdido yo tambien la cabeza, mis neuronas debieron atrofiarse porque verla asi, implacable, tranquila, como si nada la perturbara me está excitando.
Sigue mirándome con esos ojos fascinante, y yo simplemente no puedo apartar la mirada. Es como estar atrapado en una red y toda tu razón te dice que luches por liberarte, pero tu cuerpo no siente lo mismo.
Ella es un monstruo.
Ese un monstruo tiene la forma de la mujer mas hermosa e intrigante que jamás haya visto.
-Doctor – Su voz me saca del hechizo en el que estoy – No me contestó la pregunta que le hice.
Mi rostro sigue implacable, con los años he aprendido a mantener a raya mis emociones.
-No creo en el destino – Sé que pregunta era, por eso respondo rápido.
Ella vuelve a roda su dedo índice por su labio inferior.
Deja de hacer eso. Maldita sea.
Me muero por gritarle.
-Que lastima – Responde después de uno segundos.
Me aclaro la garganta, necesito que esto termine rápido.
-Sigamos con la consulta – A regaña dientes aparto mis ojos de ella - ¿Por que decidió que era momento de retomar las terapias.
-Para verlo a usted.
Mis ojos van rápidamente a ella y puedo ver el atisbo de una ¿Sonrisa?
-¿Para verme a mi? – Pregunto incrédulo.
Estoy siendo cero profesional, he perdido la capacidad de llevar una terapia y al parecer yo tendré que ir a una después de este encuentro.
Tambien tengo que tomar un baño de agua fría y tratar mi "problema" con mis cinco amigos.
-Mmm – Es lo único que dice.
Sacudo la cabeza, sé que ella padece de psicopatía, y por lo general el psicópata busca manipular. Tiene la necesidad de obtener estímulos. Mienten todo el tiempo, carecen de culpa o de remordimiento, carecen de empatía y no les importa jugar con las personas para obtener lo que ellos quieren.
-¿Como te sientes en estos momentos?
-Con ganas de secuestrarlo y llevarlo a mi casa – Se encoge de hombros – Amarrarlo en mi cama y hacerle todo lo que me plazca.
Jesús. Maldito infierno.
No puede seguir diciéndome eso, no puedo andar por el hospital con una erección.
Decido ignorar el comentario.
-¿Que te impulsa a tener este tipo de comportamiento?
-Las enormes ganas de hacerlo mío.
No la miro, sé que si lo hago, voy a perderme en sus ojos y ella es una de mis pacientes.
Está prohibido tener alguna relación mas allá de la medica con los pacientes.
-Tu diagnostico dice que patológicamente fuiste diagnosticada como una psicópata, con rasgos sociópata, tambien sufre de TOC y tienes tendencias obsesivas.
Ella chasquea la lengua.
-Soy toda una maravilla.
Ya lo creo.
Es un pequeño monstruo, sexy como el infierno.
Un demonio que vino a la tierra para hacer pecar a los hombres y poder arrastrarlos a los confines del infierno.
-¿Quieres hablarme de tu vida?
-Mejor tengamos una cita.
Suspiro.
Esto no va a ningún lado, no responde a ninguna de mis preguntas y yo tengo una dolorosa erección que solo espero que no se haya dado cuenta.
-No salgo con mis pacientes.
-Entonces ya me encargo de eso.
-No eres mi tipo.
No me gusta ser grosero, pero voy a seguir a la voz de mi razón y voy a mantenerme alejado de ella.
-No necesito ser tu tipo. Con que me gustes a mi el resto no importa – Dice con seguridad – Yo me encargo de pierdas la cabeza por mi, como yo acabo de perderla por ti.
Arqueo una ceja.
Definitivamente es una sociópata tambien.
Su arrogancia y sentido de la superioridad revela sus rasgos.
-No pierda el tiempo. Señorita.
No sé en que momento se levantó de la silla y se acercó a mi. Estaba tan concentrado en evitar mirarle que no me di cuenta cuando acortó el espacio entre nosotros.
La veo inclinarse, su aroma dulce y terroso. No puedo decir que mierda es, pero es embriagante.
-Yo nunca pierdo el tiempo L'venok – Su tono bajo y sensual hace que todo mi cuerpo se erice – Le voy a demostrar que siempre obtengo lo que quiero y en estos momentos lo que quiero es a usted, en mi cama, desnudo y jadeando por mi.
Mi respiración se entrecorta, el pecho se me agita y puedo sentir un gota de sudor recorrer mi espalda.
-Suerte con ello – Logro articular con una calma que ni yo mismo me la creo.
-Que comience el juego.
Con eso se aleja y me deja allí, pasmado.
Tengo la certeza que he llamado la atención de un depredador y ellos nunca dejan ir a su presa.