KALI Los murmullos están taladrando mi cabeza, estar rodeadas de solo hombres, viejos y con ideas antiguas que se creen que solo por tener polla son superiores a una mujer me cansa. Odio cuando mi padre me envía a estas reuniones, sé que en el futuro tomaré su puesto. Demonios, estoy trabajando duro por ello. Ya casi no como, no duermo y no tengo vida para poder llegar a él. Me ha tocado dejar de ir a las jaulas, Sergei se hecho cargo de los clubes que están en propiedad de mi familia, y con mi nueva obsesión a duras penas tengo tiempo para respirar. El ruido es ensordecedor y quiero tomar mi glock y meterles un tiro a cada uno de ellos en la frente. Una enorme mano se posa en la mía. -Ni lo pienses – La voz grabe y rasposa con acento de Sergei me susurra al oído. Me conoce tan bien

