CAPITULO 3

2026 Palabras
KALI Ser una mujer en los círculos mafiosos no es fácil. He visto a mi madre ser ignorada muchas veces, cuando queria unirse a conversaciones o hacer demandas a nuestros soldados. Mi padre siempre la hacia respetar, y se ha encargado de hacer que su palabra tambien tenga peso dentro y fuera de nuestro circulo. El mundo de la mafia está gobernado, por hombres, las mujeres solemos ser percibidas como menos importantes o como si fuéramos débiles. Por eso me ha costado llegar a donde estoy. No me considero débil, y me creo capaz de gobernar como cualquier otro hombre. Me he encargado de dejar mi punto claro, y de hacerles saber, que, porque soy mujer, no significa que pueden barrer el piso conmigo. Mi padre, mi tío y Sergei siempre me han tratado por igual, nunca me han hecho aun lado, solo porque tenga un coño y crean que soy frágil, si bien me cuidan tienen claro que soy tan jodidamente letal como ellos. He sangrado tanto por esta organización como lo ha hecho cualquier otro integrante. Mientras las otras chicas de mi edad acechaban a tipos guapos en las r************* , yo pasaba horas en las jaulas, en los ataques y en reuniones sociales con mi madre, aprendiendo y escuchando mientras explicaban quien era quien en nuestro mundo y que roles desempeñan. Muchos me toman todavía como una niña inmadura. No tienen idea de lo peligrosa que puedo llegar a ser. Me cruzo de piernas y acaricia el pelaje de mi mascota. Ha estado con mi padre por años y ahora siempre me acompaña a este tipo de eventos. Le hago seña la montaña de músculos para que le quite la bolsa negra a mi presa. Sonrió. -¡Hola, mi querido Liam! – Mi padre y mi madre siempre me han enseñado que podemos ser locos, como muchos nos llaman, pero siempre seremos educados. Sergei sacude la cabeza detrás de mí. No tengo necesidad de ver, lo conozco demasiado bien para saber que le divierte verme interactuar con las personas. Ya que no lo hago todo el tiempo. Aborrezco el contacto físico, tanto como aborrezco socializar, pero en mi mundo, a veces toca hacer sacrificios. -Princesa – Contesta Liam - ¿Qué es todo esto? Me levanto de la silla en la que me encuentro sentada y camino a paso lento, pero seguro hacia el ruso que tengo amordazado en el piso sucio de mi parque de diversiones. -¿No sabes por qué estas aquí? – Pregunto tranquila. -No, princesa. -Mi error – Declaro – Pero eso va a cambiar en unos minutos. Veo el terror en los ojos del hijo de puta que ha estado vendiendo información a los irlandeses. Lo descubrí hace unos días, y estaba ansiosa por saber como llegó a venderse tan rápido. -Tenemos diez dedos. Te voy a ir cortando uno a uno cada minuto si no me das la respuesta que quiero. Liam niega. -¿Por qué harías eso, princesa? -Liam, Liam, Liam – Canturreo – De nada vale seguir haciéndose el estúpido. Ya sé que has sido tu el que ha estado vendiéndole información a los irlandeses de toda la mercancía que sale de mi puerto. Sacudo la cabeza y le coloco dramatismo a mi tono. -Eso me disgusta mucho. Odio a los sapos y mucho mas odio a los vendidos. Liam comienza a sacudir la cabeza. -¡No! ¡No! Juro que no he hecho eso – Solloza. Camino hacia la mesa que tengo en la vieja bodega. Hace unos años pertenecía a mi padre, aquí era donde él venía a desestresarse cuando no podía ir a las jaulas, tambien traía aquí, a los que rondaban a mi madre y tambien perecían aquí los traidores. -Dime Liam ¿Qué información has estado vendiendo? – Tomo entre mis manos una pinza. -No he estado vendiendo nada, princesa ¡Lo juro! Sacudo la cabeza. -Respuesta incorrecta – Lo miro con una gesto neutro - ¿Qué dedo, de que mano quieres? Tiene los ojos inyectados en sangre, me mira con horror. El pecho le sube y la baja agitadamente. -Mi padre suele preguntar, que canción te gustaría que sonara antes de comenzar, pero yo odio el ruido y me gusta mas escuchar como se quejan y se lamentan mientras yo me divierto torturando. -No preguntas que canción, pero si, que extremidad quiere que le cortes primero – Se queja Sergei. Me giro y le lanzo una mirada para que haga silencio. Lo veo encogerse de hombros. -¿Qué haces aquí? – Inquiero. -¿Qué mas puedo estar haciendo? – Suelta tajante – Cuidándote. -Debes conseguirte una vida. Amigo. -Ya la tengo y está ligada a ti. Blanqueo los ojos. Quisiera que conociera a alguna mujer y la persiga a ella y no a mí. -Pues deslígate de mi vida – Regreso mi mirada a mi querido amigo Liam - ¿Dónde estábamos? ¡Ah! Si. ¿Qué dedo, de que mano? Lo escucho sollozar, pero no me contesta. -Bien. Yo escojo – Me acerco a él y le tomo la mano derecha. Supongo que es diestro, tomo el dedo meñique y lo corto. El lugar se llena de gritos desgarrados y la sangre salpica un poco mi rostro y mi ropa. Maldita sea, me gustaba este vestido. -¿Qué información le vendiste a los irlandeses? -No he vendido nada – Jadea. Sacudo nuevamente la cabeza y suspiro. -Sigue siendo la respuesta incorrecta – Tomo el dedo anular y lo corto rápidamente. Otro grito desgarrado sale de su garganta. Dice una letanía de maldiciones en ruso. -Voy a cambiar la pregunta – Aviso - ¿Quién te pagó para que vendieras información? Sacude la cabeza y aprieta los labios. Esto va a ser difícil. Tomo el dedo medio y lo corto, tambien tomo el dedo índice y corto. -Me disculpo si corté dos dedos de seguido, es que iba a repetir la misma pregunta y supuse que no ibas a contestar. -Por favor... Princesa, no he dicho nada. Déjame ir. Hago un mohín con la boca. -No puedo, nos has traicionado y necesito saber quien te pagó y que información has estado vendiendo ¿Me vas a dar las respuestas? Liam sacude la cabeza y bueno, a situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Termino cortándole cada uno de los dedos de la mano que le faltaba, luego repito el mismo proceso con la otra mano. Los gritos inundan el lugar, debe tener la garganta en carne viva, por que cada vez se escucha menos sus suplicas. -Acuéstenlo en la mesa y atenlo – Ordeno. Espero a que mis soldados lo hagan lo que les pedí. -¿Qué vas a hacer ahora? -Es hora de usar a las ratas – Le contesto a Sergei que ha estado como una sombra detrás de mí. El tipo nunca se cansa de estar a mi lado. ¿A que horas folla? ¿Cuándo sale a citas? Si bien yo odio socializar, Sergei en eso es mejor que yo. Además, que el tipo es guapísimo, alto, musculoso, ese aire que te denota peligro y poderío, asi como supongo que les gusta a las chicas de ahora. -¿Te demoras con eso? – Pregunta aburrido. Me encojo de hombros. -Lo que se demore mi querido amigo Liam en hablar ¿Por qué? ¿Tienes algo que hacer? Sacude la cabeza. -Tengo hambre. Blanqueo los ojos. -Vez a comer Sergei. Vuelve a negar con la cabeza. -No te voy a dejar sola. Chasqueo la lengua y me giro para seguir con mi método de extracción de información. Tengo a mi querido amigo Liam acostado boca arriba en la vieja mesa de metal que hay en la bodega. Sus manos y pies están extendido y amarrados. Le han quitado la camisa que tiene y han dejado su dorso desnudo. -Comencemos de nuevo – Hago que le coloquen dos ratas en el abdomen y que las tapen con un balde de metal. Tomo soplete para gas butano y lo acerco al balde. Este método lo aprendí hace mucho en Rusia. Me pasé el mayor tiempo posible en aquel país, aprendiendo de todo el sistema que maneja la mafia, métodos de extracción de información, métodos de tortura, como se trafica armas, drogas y demás. Lo único que no nunca quise aprender y que odio es el trafico de personas y la red de p*******a. Red de esclavitud s****l o p*******a que vea en Londres, red que extermino. -¡Por favor! Basta – Suplica mi querido amigo. -¿Vas a darme la información que quiero? Vuelve a cerrar su boca en una fina línea. Bien. Prosigamos. Tomo el soplete y lo coloco cerca al balde, me tomo mi tiempo mientras se calienta y las ratas comienzan a chillar. -Veras, mi querido amigo. Este es un método de tortura un poco asqueroso. Pero te instruyo, cuando las ratas sientas que están perdiendo oxigeno y todo su entorno se caliente, buscarán la manera de salir ¿Y que crees que harán? – Lo miro y ladeo la cabeza – Van a desgarrar tu abdomen hasta lograr un medio de escape. Será doloroso y tambien algo asqueroso. Por lo que te aconsejo que me des la información que te pido. Como no dice nada, prosigo calentando el balde. Las ratas comienzan a chillar y Liam comienza a gritar. Supongo que ya están arañando buscando una vía de escape. -¿Vas a hablar? -Fue Carson Doyle. El Don de la mafia irlandesa – Su voz es apenas audible – Yo me encargaba de pasarle las rutas, los días y quienes transportaban la mercancía y él se encargaba de atacar las entregas. Me prometió un alto cargo cuando se deshiciera de ti, princesa. El quiere tomar el puesto de tu padre, que por ende será el puesto tuyo. Pero como el Pakhan confía tanto en ustedes, le es difícil hacerlo de esa manera. La única que le queda es eliminándolos. -¡Gracias! Retiro el soplete y hago que le quiten el balde junto con las ratas. Me acerco a observa y tiene todo el abdomen abierto, las ratas ya estaban comenzando a cavar, haciendo un hueco. -Trae la sierra eléctrica. Voy a cortar cada una de sus extremidades y con una de ellas hazle una sopa al Don de la mafia irlandesa. -Él no va a tomarse eso – Dice Sergei. -¿Qué? ¿Cómo que no? – Replico – Van a amenazar a su personal de servicio para que haga la sopa y se la sirva de cena. Cuando ya haya ingerido mi regalo, le enviaremos otra extremidad por correo, con una decente nota diciéndole lo sucedido. -Eso es asqueroso – Se queja Sergei. Hago un gesto despreocupado con mi mano. -Tambien quiero que se haga correr la voz de esto. Quiero que todos se enteren que pasa con los vendidos. Tomo la sierra eléctrica en mis manos y la prendo. Comienzo a quitar extremidad por extremidad, mientras escucho los gritos desgarrados de Liam. Las gotas de sangre salpican toda mi ropa y mi rostro. Siento una enorme satisfacción al escuchar como le apago la vida a la persona que creyó que podía verme la cara y no habría consecuencias. Cuando termino, me limpio las manos y comienzo a caminar hacia la salida con Sergei detrás de mí. -sácame una cita con el hospital. -¿Te sientes mal? – Pregunta Sergei con un dejo de preocupación. -Nop. Es hora de que retome mi tratamiento con el psiquiatra. -¿Vas hacer que el irlandés sea tu medico? -¡Claro! Dicen que es el mejor en su área. -Yebat'- Escucho maldecir a Sergei. -Quiero que la cita sea para mañana. -No es idea, simplemente mata al chico. -Nop. El chico es mío. -El chico no es un objeto. Me giro y le clavo la mirada. -Es. Mio. Sergei sacude la cabeza. -Bednaya dusha v boli. Gde eto zakonchilos' -Deja de quejarte tanto y haz lo que te pido. Comienzo a caminar hasta mi auto. Por fin nos vamos a conocer L'venok.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR