Narra Virginia — Virginia, tráenos cervezas que dejé en la nevera, rápido que se nos acabaron estas — me grita papá desde el sofá, donde se encuentra entretenido con sus “amigos” tumbados como tres cerdos parloteando, carcajeándose y bebiendo desde tempranas horas de domingo. Rápidamente voy por lo que me pide, solo tres botellas de cerveza que quedan de casi 30 que compraron entre los tres y ya se las acabaron todas. Voy rápidamente con ellas en mano, dejándolas en la mesa de centro en frente de la televisión, sintiéndome asqueada por la mirada que me dan los dos viejos regordetes y en serio agradezco que ya se haya acabado el alcohol y supongo que es hora de que se vayan, no aguantaría esas miradas lascivas y asquerosas un segundo más, de ser asi terminaría vomitándoles en la cara. —

