Narra Conrado — oye Roberto, esto tiene una explicación, no es lo que piensas — Virginia permanece neviosa a mi lado, sujetando mi brazo con fuerte mientras el profesor de física quien salió hace menos de 10 minutos del gimnasio vuelve a aparecer y ahora nos acusa con la mirada, sorprendido, indignado, molesto. — No creo que la tenga profesor Dinckage, está todo muy claro — pasa ambas manos por su cara y su mirada juzgante no se aparta de mi en ningún segundo. — Hablemos, yo te puedo explicar todo, hablemos, ven — trato de convencerlo, en serio debo hacerlo, si se le ocurre no escucharme e ir con la directora mi vida, mi matrimonio, mi trabajo, todo se iría a la mierda, y aunque no me arrepiento para nada de las razones por las que estoy metido en este lio eso seria una tragedia. —

