Narra Conrado Mis ojos se abren de repente, cuando mi piel sienta la calidad luz del sol por el amanecer y me espanto, carajo, nos hemos quedado dormidos. pienso en moverme, en levantarme, despertar a Virginia, tomar nuestras ropas e irnos, pero cuando soy consciente de ella a mi lado, con su carita escondida en mi cuello y la mitad de su cuerpo sobre mi se me hace imposible hacerlo, parece estar tenido una siesta reparadora y acabarla cuando luce tan relajada seria un delito. Ya me siento suficientemente mal por haberme escapado de casa anoche y haber dormido aquí, de haber apagado mi celular para no recibir llamadas de mi esposa quien ha de estar muriendo de la angustia, y ahora el sentimiento de culpa es peor por como me entretengo admirando a Virginia dormir, parece una princesa, u

