Capítulo 3

1059 Palabras
Solo se me vienen a la mente canciones que el canto. Me encantaba él, y me encantaba la serie por la música que ponían, cada canción en cada minuto de la serie esta bien pensado, era una joya, sabían como hacerte sentir lo que se supone que el personaje sintiera, al tiempo que igual sabían como hacer que el personaje se identificara por completo contigo. Yo me sentía así con él. Los días después de su muerte no los recuerdo en si, recuerdo mucha tristeza, el  color gris y ojos hinchados, pero no recuerdo haber hecho mucho. Tengo en mente que escuchaba canciones, canciones tristes que me hacían llorar más, y al tiempo escuchaba sus canciones, o bueno, más bien los cover´s qué el hacia en la serie. Sé que es estúpido, pero cuando escuchaba su voz me sentía mejor, no era como las otras que lloraba aún más, sino que con su voz cantando me hacia sentir bien, tranquila, como si no hubiera pasado nada y supiera que lo vería la próxima semana con un capitulo nuevo en la serie, como acostumbraba a hacerlo, hacían que lo sintiera vivo, y cerca de mi.  Sé que es tonto, y que ustedes igual lo piensan, ya que nunca lo conocí, y ¿Cómo hacerlo? era famoso internacionalmente, y lo más seguro es que él ni siquiera tenia la menor idea de mi existencia. Pero aunque suene sumamente estúpido para mi no era así. Yo lo sentía cerca de mi, desde que lo vi tenia una conexión rara y difícil de explicar con él que me hacia sentir como si él me conociera y fuera parte de mi vida. Raro, lo sé, pero fue así, me sentía conectada con él, y no de manera amorosa donde quería que fuéramos novios, no. Lo sentía como amigo cercano, o aún más, como un hermano mayor al que podrías ir a contarle todo, de esos que te dan el abrazo que necesitas cuando no te sientes de ánimos y te sientes cabizbajo. Así lo veía yo, y así deseaba que hubiera sido. Lamentablemente nunca lo fue, y nunca lo será.  -Althea-me llama mi mamá, ocasionando que salga de mis pensamientos.-es tarde, desayuna -No quiero, no tengo hambre.-conteste desganada  -Ay hija, me preocupas, tú no eres así -Estoy bien, pero no me he sentido con hambre por las mañanas últimamente -No hija-se mete mi hermano de manera irónica, y sin que nadie se lo pidiera.-es por eso que se preocupa, si lo que te levanta a ti es que empiezas a olfatear como los perros cuando el desayuno esta listo.-comienza a reírse burlonamente, sumándose a él mi primo -Es cierto, ¿Cómo le hace Alex?-empieza a olfatear de manera exagerada, según como un perro, imitándome- huele a huevo con salchicha, no?-lo dice mirándome, y amos explotan de risa  Sé que ya debería estar acostumbrada a este tipo de bromas, pero ahora no soy capaz de aguantarlas. Desde que recuerdo, ellos me han tratado así, soy consciente de que toda mi vida he sido "gordita", y solo hago ese diminutivo porque si digo la otra palabra me siento mal, así no soy  tan consciente del peso que tiene esa palabra o no quiero serlo; mis ojos empiezan a humedecerse, pues soy consciente de que ninguna excusa que de será suficientemente buena para que me crean en verdad y no empiecen a sospechar por la "tontearía" como ellos la llaman por la que lloro.  -Ya basta!-grito.-Cállense por dios, no los soporto -Mamá ve! Qué es eso? ¿Cómo permites que nos hable así?-pregunta mi hermano indignado, mientras todos los demás me ven con un aire de ofendidos ante mi grito, que lo único que pedía era comprensión para una niña de trece años que no la pasaba bien  -Eso es por lo mimada que la tienen-esta vez, se mete mi primo-si hubieras sido tú, te hubiera regañado luego luego.-le comenta a Alex- -Haber ya, suficiente.-dice mi mamá enojada.- déjenla tranquila por dios, qué no tienen mejores cosas qué hacer?, y tú-voltea a verme- esas no son formas de contestar, quien te enseño eso? Los presentes esperan a que conteste algo, en cambio lo  único que obtienen de mi parte es silencio, no sé que decir ni como sentirme ante eso, al parecer la que esta mal soy yo, así que lo único que hago es bajar la mirada -¿No responderás?, bueno, pero para la próxima ni les hagas caso, te siguen molestando porque les das importancia, tú nomas escúchalos y no les digas nada, luego se aburrirán, y ustedes dos.-señalado a el par de enfadosos.- no iban de salida? -Si, mejor vámonos antes de que lloré de nuevo  En cuanto salieron por la puerta, me dirigí a la habitación de mi primo, donde me estaba quedando de visita, dejando a mi mamá sola abajo, no quería estar cerca de ella, me sentía destruida, desesperanzada. No sabia que hacer, se supone que yo era la mala del cuento por tratar de defenderme de sus insultos, y al parecer la que tiene la culpa de ello soy yo por responderles, haciendo que ellos tengan mas interés en molestarme. La verdad es que no entiendo porque cada vez que pasa eso la que esta mal, amargada, con cara de enojona soy yo, ya que según mi familia "no debería de estarlo" más bien ya debería de haberme acostumbrado a todos esos insultos porque ellos "son así de pesados" y los conozco. Sin embargo no entiendo porque no me defiende mi mamá de ellos, ¿por qué yo aguantar? ¿Por qué no enseñarles respeto a ellos? ¿Qué nadie ve el daño que causan todas esas cosas horribles qué me dicen a cada minuto del día? ¿No ven mi sufrimiento ante cada una de esas palabras y burlas qué se inventan a todas horas?  O...¿Simplemente se hacen? ¿No les pueden enseñar algo de empatía y modales? ¿Siempre deberé ser yo la que aguante todo y ellos sigan por la vida molestando como sin nada? Me gustaría que por lo menos una vez en su vida se pusieran en mi lugar, y se dieran cuenta  el mal que me ocasionan, que me hacen sentir como mierda pura...pero no lo harán, soy yo quien debe aceptar esto por el resto de su vida.
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