Narra Oliver. Tiempo atrás. Asistir al psicólogo ha sido una mierda. Al principio la mujer intenta ser mi amiga, luego sin más dispara miles de preguntas que me hacen odiarla. No necesito escucharla, es una pérdida de tiempo. ¿Crees que tienes la culpa de lo que le pasa a tu madre? ¿Quieres a tus hermanos? Háblame de tu niñez o háblame de tu adolescencia. ¿Qué piensas cuando digo “depresión”? ¿Te arrepientes de algo? —¡Sí! —Aprieto el puño sobre la mesa —¡De vivir! La psicóloga anota algo en su libreta —No tienes la culpa de lo que le pasa, Oliver. Ninguno entiende la lógica de los eventos que ocurrieron desde el momento en que estuve vivo. Todo yo soy un mal augurio. —Sí la tengo, ya deje de joder. He estado presente en la segunda quimioterapia de mi madre aunque me hubiese negad

