Narra Oliver. Años atrás. Los nervios que había sentido en todo el camino no se habían aplacado con nada, ni siquiera con la mirada preocupada que Nancy me daba y su sonrisa. La Señora Nilda me inspeccionaba como si fuera un extraterrestre. Y mis amigos... Mis amigos no ayudaban ¡Ni hablaban! Seguro estaban igual de aterrados que yo. El pobre Felipe después de la advertencia minutos antes parecía un cadáver. Y Carlos parecía un niño de once años inmutado en la silla. El que parecía normal era Alexandru puesto que lo caché echándole miradas a la hermana de Nancy, la cual, no había tenido el gusto de conocerla de verdad hasta ese momento. Después de que Nancy nos mostrara su casa y nos dijera que su Wi-Fi y el futbolito de su padre estaban disponibles para nosotros, nos encontrábamos s

