Llegamos a la casa, Warren entró directo a mi dormitorio y cerró la puerta, había dicho que no quería ver a Michelle, hasta cierto punto lo entendía, pero la niña no tenía la culpa de todo lo que estaba pasando, me incliné hacía ella y le sonreí intentando parecer lo más normal posible. –Papi no se siente bien –mencioné –. Quieres ir a dejar las cosas a tu nuevo dormitorio y luego vamos a jugar al jardín. –¡Sí! El jardín de aquí era más pequeño, toda la casa lo era si la comparaba con la casa Freeman, pero por alguna razón a Michelle le gustaba este lugar, fuimos a dejar los nuevos juguetes que traía para su dormitorio, ya tenía su cama y un pequeño guardarropa donde podía colocar algunas de sus prendas, ya tenía algunos juguetes, al estar viniendo seguido se había traído algunos de

