–Sabes a qué hora regresa Prahla –le pregunté a Sarita. –No, señor –respondió ella mientras me servía el desayuno –. Dijo que pasaría a su casa al regresar. Prahla había salido desde muy temprano con Michelle, ella tenía una cita con el pediatra, por más que intenté ir, no me lo permitió porque dijo que debía guardar el reposo y que Brad llegaría después del desayuno, ahora me enteró que pasará a su casa sin mí, he intentado convencerla de contratar a alguien para que la cuide mientras ella está aquí, pero se niega, quiere hacerlo ella misma. Brad llegó poco después, sus citas eran más alejadas, pero debía seguir con los ejercicios y el reposo, algo un poco contradictorio. Las cosas en mi oficina y el dormitorio ya casi se habían ido y todo comezaba a volver a la normalidad, al meno

