Prahla: Por la mañana bajé al comedor, Warren estaba en su lugar de la mesa, le sonreí cuando nos vió, Michelle se apresuró a abrazarlo. Lo increíble de los ni.ños es la habilidad que tienen para olvidar y perdonar lo que ha sucedido, ella lo quería demasiado sin importar las tantas veces que la había rechazado, ahora comenzaban un tipo de relación padre e hija, aunque a Warren le costará un poco adaptarse a la niña. –Buenos días, ¿cómo estás? –Bien –respondió ella al soltarlo. –Princesa, vamos a comer –le indiqué al darle su lugar, ella obedeció y la ayude a tomar su lugar. –Ahora, vuelvo –le murmuré –. Iré por tu comida. –Eso no será necesario –habló Sarita al entrar con la comida –. Para la princesa Michelle y para Prahla. –No tenías que hacerlo –comenté. –Pues ya lo h

