Me dirigí con Ángela a la cocina, era una mujer morena de cabello rizado, mucho mayor que yo. Sonrió al verme y me señaló una silla. –Hola, soy Angela. –Mucho gusto, Soy Prahla. –¿Eres la niñera de la pequeña Viola? –dudó y luego sonrió –. Qué tonta, ya la señora Smoother lo dijo allá. –Sí, así es. –Toma asiento si quieres, cuando ellos terminen de comer vamos nosotros al comedor del servicio, todos los empleados comemos ahí. –¿Quieres que te ayude en algo? –dudé –. También sé cocinar. –No, por ahora no, aunque me puedes contar como es vivir en Nueva York, de ahi vienen, ¿cierto? –Sí y no tiene nada que ver con lo que he visto aquí. Ella se movía por toda la cocina mientras conversamos, otras chicas entraban y salían llevando cosas de la cocina, algunos me saludaron y ot

