Soy yo

3432 Palabras
- Jared - - ¡Lo siento muñeca, pero no suelo fijarme, en pequeñeces! - grito santuron tratando de contener la risa - ¿Con quién te estás peleando ahora? - escucho a mi hermana del otro lado del teléfono Había olvidado que estaba hablando con ella. - Con tu cuñada - respondo alegre - ¿Cuñada, ya te encontraste con Violeta? - pregunta inquieta - No exactamente, lo que pasa… ¡¡Carajo!! - Antes de que pueda aclararle la situación el rechinar de unas llantas me pone en alerta y segundos después veo el auto de Violeta atravesadose justo frente a mí. Cómo acto reflejo doy un volantazo queriendo evitar un accidente, y termino de golpe en el carril de emergencia. Cuando reacciono escucho el claxon de Violeta que se aleja con rapidez. Sin poder evitarlo me lanzo a reír como loco y con bastante miedo. Al parecer el tiempo no le ha quitado lo salvaje a mi bella flor. - ¡¡Jared, Jared. Maldita sea Jared porque no respondes!! - me grita Criss alterada - Lo siento, es que estaba jugando a los carritos chocones con Violeta - bromeo - Ay Jared esto me da muy mala espina. ¿Estás seguro de lo que vas a hacer? - me pregunta Cristhal al teléfono - Si ya sabes la respuesta para que me preguntas - le reclamo molesto - Es que aun no puedo creer que vayas a hacer esto - se queja exasperada - Te recuerdo hermanita, que fuiste tú quien me exigió darle tiempo a Violeta para que ella pudiera crecer y madurar - recalco - Bueno eso hice, si mis cuentas no me fallan ya es una mujer de 21 años, terminó la universidad y ahora tiene un trabajo estable ¿Era lo que querías, no? Bueno hay lo tienes - - Si, pero yo nunca te dije que hicieras tu pasantía justamente en la empresa de su padre ¿Acaso quieres que sus hermanos te cuelguen de la cabeza que tienes entre las piernas con alambre de púas? - auch, solo pensarlo ya me duele "Creo que debiste haber traído hielo, o un repuesto tal vez" Oye, se supone que debes apoyarme, no burlarte de mi. - Eso no va a pasar, por que en primer lugar no se van a enterar de mis planes y segundo, no creo que quieran dejar a su hermana viuda y a sus sobrinos huérfanos - alego con seguridad - ¡¿Cuál viuda, cuáles sobrinos?!... Ustedes ni siquiera han compartido saliva en 5 años y tú ya estás pensando en el vals para la boda, los nombres de sus hijos y hasta cómo se llamará su gato - me reclama molesta - La boda será en un castillo, tendremos tres hijas y prefiero un perro, que sea pastor alemán por favor - dicho eso le cuelgo sin esperar a que me diga algo más Tal vez mi hermana tenga algo de razón y debí haber pensado mejor las cosas antes de hacerlas. Empezando por lo que pasó hace un momento; por azares de la vida me encontré con ella en la carretera y no pude evitar recordar la forma en la que nos conocimos. No sé, creo que quise revivir viejos tiempos y como era de esperarse el que se jodio fui yo. Pero no voy a negar que lo disfruté, ya extrañaba ver de cerca esos arranques suyos. Y llámenme masoquista, pero planeo seguirlos viendo por lo menos lo que me quede de vida. En estos momentos voy camino a la constructora de los Sandoval, hace unos meses nos entregaron en la universidad la lista de las empresas en las que podíamos hacer nuestras prácticas, me llamó la atención la "Ko'u 'Ohana" por lo que decidí investigarla. Y cuando supe que pertenecía a su familia y que curiosamente Violeta trabaja ahí, estaba que no cabía en mí de la emoción, era mi oportunidad de volver a estar con ella y de cumplir la promesa que le hice a ella y a su padre. Así que no lo dudé y mandé mi currículum. Se preguntaran porque estoy de vuelta como estudiante de universidad y no siendo maestro de preparatoria en el colegio al que me habían mandado. Bueno, se lo explico: El día que ví a Violeta por última vez decidí que lucharía por conseguir lo que más amo, sin importar el tiempo o los problemas que esto conllevara. Y aunque me gustaba mi primera profesión no era mi verdadera pasión, de hecho me di cuenta que lo que en verdad amaba de mi trabajo era tener a Violeta cerca de mi y cuando eso cambió ya no quise ser maestro. Por eso renuncié a mi empleo como profesor y regresé a la universidad para estudiar arquitectura, como siempre había deseado. También volví a trabajar en el restaurante de mis padres, obviamente por la necesidad de pagar mi nueva carrera, ya con el tiempo también pude comprar otro departamento. Durante todo ese tiempo busqué hacer de todo con tal de mantener mi mente ocupada y no terminar yendo con Violeta a mitad de la noche para secuestrarla. Créanme, muchas veces pasó por mi cabeza esa opción, la extrañaba tanto y me hacía tanta falta que llegué a pensar que me iba a extinguir si no la tenía a mi lado. De hecho perdí la cuenta de las veces que durante la noche no podía dormir y subía a mi auto para conducir sin rumbo fijo, no importa qué ruta tomara, siempre terminaba frente a su casa esperando a que la luz de su cuarto se apagara. Creo que eso fue lo único que me mantuvo cuerdo todos estos años. Al llegar al edificio subo al elevador para llegar a la recepción de la constructora, el trayecto se me hace eterno y es que los nervios empiezan a invadirme, no solo es por el hecho de saber si conseguí el trabajo, la verdad es que eso me tiene sin mucho cuidado. Lo que sí me preocupa es la reacción que tenga Violeta al verme, porque una cosa es tener una discusión de carretera con un desconocido y otra tener de empleado a tu ex y tener que verlo todos los días. No sé si se alegrara o siquiera me reconocerá y lo que más me asusta es que después de esperar tanto tiempo ella ya haya dejado de amarme. ¡Dios, no sé que haría si eso pasara! Mi vida depende del amor que Violeta me profese, es como la luz que ilumina mi camino y si ya no me ama toda mi vida se va a desmoronar. Cuando el elevador se abre me dirijo a la recepción para avisar de mi llegada. - ¡Hola Jaresito! - una voz chillona me detiene en seco Busco a la causante de mi nuevo dolor de cabeza y me encuentro con mi compañera de universidad que viene a mi encuentro. - Pame, qué sorpresa - "Y no de la buena" - ... verte aquí - "Ya la viste, ahora dile que se vaya" No seas malo con ella, es una buena chica. "Nadie dijo que fuera mala, es molesta que es diferente" Disculpen a mi conciencia, solo le gusta estar jodiendo. - ¡Lo sé, es increíble que estemos por trabajar juntos! Es el destino - me dice dando de briquitos mientras me jala del brazo Corrijo lo dicho, mi conciencia tiene razón. "Igual que siempre... Jaresito... Ya te habías tardado en reconocer mi talento" - Amm... ¿Destino? - dudo confundido - Si ya sabes, misma escuela, mismo trabajo, ¡Misma vida. Somos uno! - asegura con una sonrisa que da miedo - Pamela, yo no... - pienso en como decirle de la forma más sutil que no tengo interés en ella - Pamela Simons, Jared Vega - salvado por la campana, o en este caso, por la muchacha - Si, somos nosotros - contesto alejándome de Pamela lo más rápido que puedo - El señor Sandoval los recibirá en la sala de juntas, acompañenme por favor - nos pide empezando a caminar Sin decir nada más, la seguimos hasta que los tres entramos al ascensor y mientras subimos, me pongo a pensar en cuál de los tres Sandoval nos va a recibir. Solo espero que ninguno me llegue a reconocer porque entonces si se me arruina todo el plan ¿Cómo podría explicarles que el profesor de su hermana ahora será su empleado? No, eso no tiene sentido, sospecharan. Lo bueno es que hace un tiempo que me quité la barba, así tal vez no me reconozcan, además que me veo más joven. Cuando llegamos al piso, nos dirigimos a la sala donde se supone nos están esperando, en el camino nos encontramos con tres chicas que están conversando muy animadamente en uno de los escritorios. Eso me recuerda a Violeta y sus amigas, que se la pasaban platicando en clase en vez de prestarme atención; claro que Violeta es mucho más hermosa que cualquiera de estas tres y bueno, sus amigas también lo son. No le vayan a decir a Violeta que les dije eso, quiero vivir lo suficiente para al menos conocer a nuestros nietos. Cuando las secretarías notan nuestra presencia posan sus ojos en mí y se quedan en completo silencio, con esas miradas hasta me siento violado, que horror. La joven que nos acompaña abre una de las puertas con la letra C y entra seguida por nosotros. Adentro se encuentra un hombre más o menos de mi estatura con cabello castaño con un ligero tono rojizo y ojos azules oscuros. Me gustan más los de su hermana, ay eso sonó muy feo. Aclaro que no me gustan los ojos del hombre ni nada por el estilo, bueno si me gusta... ¡Pero como cuñado! Nada más, él no es mi tipo. Bueno en realidad ningún hombre lo es, diría don Ramón, yo le voy al Necaxa, la verdad prefiero a los Pumas, pero si me entienden a lo que me refiero verdad, osea… "¡¡Ay ya cállate, cállate que me desesperas!!" Es que no me tienen paciencia... "¡No! Y Violeta tampoco te la va a tener si sigue diciendo puras estupideces" Bueno pero no te enojes. Tal vez no debería ver tantos programas ochenteros, ya están empezando a afectar a mi conciencia. - Señor, aquí están los pasantes - dice la chica llamando su atención y la mía también - Gracias Ana, puedes retirarte - la despide para luego dirigirse a nosotros - mucho gusto, mi nombre es Erick Sandoval - - Pamela Simons - - Jared Vega - Nos presentamos respectivamente, estrechando con él nuestras manos. - Bienvenidos a la constructora "Ko'u 'Ohana", tomen asiento por favor - nos ofrece Ambos nos sentamos frente a Erick. Durante largo tiempo nos la pasamos respondiendo preguntas y recibiendo indicaciones. Yo solo pienso en qué momento voy a ver a Violeta. - Ambos trabajarán en el departamento de diseño, en un momento vendrá quien será su supervisora - nos explica - por cierto... tú te me haces conocido - "Oh, oh... Hiuston, tenemos un problema." - ¿No nos hemos visto antes? - me pregunta pensativo - Mmm... No lo creo, yo soy mayor que tú - digo lo primero que pasa por mi mente - ¿En serio, qué edad tienes? - interroga curioso - 31 - respondo con nervios - ¡Vaya!... ¿Y cómo es que eres universitario a esa edad? - insiste ¡Genial! ¿Y ahora qué le digo? Eso me pasa por ser tan apuesto, hasta a los hombres les es imposible olvidarme. Cuando estoy por contestarle cualquier estupidez, una voz del otro lado de la puerta nos interrumpe. - ¡Aquí se les paga por trabajar, no por andar de arguenderas! - logramos oír De inmediato una sonrisa que me es difícil ocultar se plasma en mi rostro y es que hasta dormido podría reconocer esa voz. Es mi pequeña flor y por lo que escucho sigue de mal humor, pero no importa, yo me encargo de alegrarle el día. - ¡A trabajar! - la escuchamos decir después de unos murmullos En seguida la escuchamos tocar la puerta y antes de que su hermano hable, ella entra como toda una diva. - Otra vez amenazando a los empleados - le reclama su hermano, pero por su sonrisa sé que no está para nada molesto - Ya sabes que no me gusta tratar con parásitos - responde como si nada Mi mujer es toda una fiera. - Te aseguro que con estos chicos no tendrás ese problema - asegura poniéndose de pie - Lila ellos son los pasantes que trabajan para ti, señor, señorita, ella es mi hermana, la Gerente de ingeniería - ¿Lila?... ¿Gerente?... ¿Mi jefa?... ¡Esto sí que será interesante! Escucho a Pamela presentarse, Violeta le dice algo, pero no le presto mucha atención a lo que dicen. En lo único en lo que logro concentrarme es en lo hermosa que se ve. Es cierto que ya la había visto hace un par de horas, pero es hasta ahora que puedo definir cada uno de sus rasgos. Apenas me giro me doy cuenta de que ya no es la niña a quien le di clases, ahora sus facciones son de toda una mujer. Su cabello que antes le llegaba a la cadera, está por encima de la cintura, con ligeras ondas y tan rojo como el fuego, además que ya no tiene las puntas violetas. Puedo notar que está más alta que antes, además que su cuerpo está mucho más definido. Y ese vestido rojo me hace recordar la noche que estuvimos juntos. - Es un placer conocerla señorita, soy Jared Vega - aparento no conocerla, obvio para no levantar sospechas - Violeta Sandoval - intenta presentarse Tomo su mano con firmeza, pues está temblando. Tiene cara de haber visto a un fantasma y hasta se ve pálida ¡Esto será más divertido de lo que imagine! Imágenes de todas las cosas divertidas que podemos hacer empiezan a pasar por mi mente y eso me hace sonreír. Pero mi sonrisa desaparece en cuanto la veo trastabillar, sin dudarlo la abrazo contra mi cuerpo para sostenerla y evitar que caiga. Puedo sentir su corazón palpitar tan fuerte como el mío y me emociona saber que aun tengo un gran efecto en ella. - Tranquila, ya estas conmigo y no pienso soltarte - le susurro Es obvio que no solo me refiero a que no la dejaré caer, sino también al hecho de que no pienso alejarme de ella, ni ahora, ni nunca. Ella parece notar mis intenciones, porque apenas termino de hablar se desmaya en mis brazos. Sin esperar a que algo más pase, la cargo en mis brazos y mientras salgo de la sala, empiezo a dar órdenes a quien se me atraviese en frente. - Pamela, pide el elevador - ella va de inmediato - Que alguna de ustedes llame al doctor - les digo a las secretarias que no dejan de gritar asustadas - Yo puedo cuidar de ella, estudie para doctor - me informa Erick mientras camina detrás de mí - Entonces ve por tu maletín - le hago saber - El ascensor no sube, o baja, o como lo quieras ver. El punto es que no se abre - me avisa Pame - Maldita sea, ¿Dónde está la oficina de Violeta? - le pregunto a Erick - En el piso de arriba - responde - Bien, iré por las escaleras, ustedes esperen el ascensor - demando sin dejar de caminar Sin esperar a que me refuten algo, o peor aún, que Erick se de cuenta que me estoy llevando a su hermana inconsciente, me dirijo a las escaleras y las subo con rapidez. Al llegar al piso de las oficinas, empiezo a caminar por los pasillos sin saber muy bien a que oficina debo entrar. Hasta que una chica me mira a mi extrañada y luego a Violeta con terror. - ¡Ay por dios, ¿Que le paso?! - pregunta acercándose - Se desmayó ¿Cual es su oficina? - inquiero - Es esa - me señala una puerta que tiene el nombre de Violeta junto a su puesto Seré estúpido. La chica abre la puerta y al entrar recuesto a Violeta en un diván que está en uno de los costados. - ¿Qué hago? - me pregunta la chica nerviosa - Traele un té relajante - ordeno sin verla Escucho la puerta abrirse y cerrarse en segundos. Y yo me quiero carcajear del hecho de que nadie se diera cuenta de mis intenciones ¿Ustedes si lo notaron? Si no, se los explico. Piensen... ¿Que arquitecto tendría un maletín de doctor en su oficina? ¿Para qué tendría que esperar Pamela el ascensor, si no tiene vela en este entierro? Y mejor aún ¿Cómo podría Violeta tomar un té relajante, si está inconsciente? Más relajada no podría estar. Cómo pueden ver me aproveche de la confusión solo para deshacerme de ellos y poder estar a solas con Violeta. No se piensen mal, no quiero hacerle nada, lo que pasa es que estoy muy preocupado por ella y hasta cierto punto me siento culpable por su desmayo, se que la impresioné con mi atractivo. Así que aquí me voy a quedar a su lado hasta comprobar que esté bien. Escucho a Violeta quejarse y me arrodillo a un lado de ella para acariciar su cabello. - ¿Jared, en serio estás aquí? - pregunta con los ojos entreabiertos - Si mi amor, soy yo, he vuelto. Volví por ti - hablo con toda la ternura que su carita me provoca Acerco mi cabeza hasta pegar mi frente con la suya, su respiración hace cosquillear mis labios y su fragancia me vuelve loco, al igual que hace 5 años. Pienso que se ha quedado dormida, pues tiene los ojos cerrados, pero desecho esa idea al sentir que acaricia mi cuello y nuca con una de sus manos. Sin siquiera darme cuenta comenzamos a besarnos, es un beso delicado, de esos que parecen ser un sueño. ¡Dios, como extrañaba sus besos! Cuando lo quiero hacer más intenso, siento su mano caer de nuevo al diván y sus labios dejan de moverse. Al erguirme, vuelvo a ver que está pálida por lo que optó por tomar su pulso, no vaya a ser que la haya matado con el beso, dudo que eso sea posible pero por si las dudas. Aún tiene pulso, genial sigue viva, solo se volvió a desmayar. En seguida llega Erick con sus otros dos hermanos, además de Pamela, que yo no sé qué hace aquí y también la chica con el té. En contra de mi voluntad, me alejo de Violeta a una distancia prudente, Erick se posa a su lado y, para mi sorpresa, trae con él un maletín de doctor. Le revisa el pulso y la presión, además le abre los párpados para luego rozar su nariz con un algodón mojado con alcohol. Violeta no tarda en reaccionar de nuevo, algo que hizo a todos soltar el aire que teníamos contenido. Como si fueran una avalancha, sus hermanos se acercan a ella para llenarla de preguntas. - ¿Estas bien? - - ¿Te duele algo? - - ¿Cuántos dedos ves? - - !!¿Estás embarazada?¡¡ - Esa última la hicieron los tres al mismo tiempo, algo que me descolocó por completo. Juro que yo solo le di un besito. - Estoy bien, ya dejen la paranoia - les responde fastidiada - Ahora mismo vamos al doctor. Te mandaremos a hacer estudios de sangre, de orina, de huesos, hasta del cabello si es necesario - le dice uno de sus hermanos - No es necesario, solo estoy estresada, basta con descansar un poco - avisa intentando levantarse - En ese caso, te vas ahorita mismo a la casa y no quiero verte aquí en lo que resta de la semana - demanda otro de sus hermanos - Pero... - - Sin peros - ordenan los tres - Está bien - accede malhumorada - Vámonos entonces - le dice Erick Sus hermanos la ayudan a levantarse y la llevan a la puerta, pero antes de abrirla Violeta se detiene y los mira desafiante. - ¿A dónde creen que van ustedes tres? - los interroga - Te llevaremos a casa - le avisa el mayor - Nada de eso, yo puedo ir sola - rezonga - Por favor Lila, al menos deja que alguien te acompañe - ruega Erick - Solo uno - les advierte señalandolos - Yo la llevaré, soy el mayor - aclara uno - Eso no tiene nada que ver, yo tengo más conocimiento de medicina. Me necesita a su lado por si se siente mal - explica Erick - Yo no tengo mucho trabajo, será mejor que yo vaya - demanda el último - Si quieren yo la puedo llevar - dice la chica del té - Pero si ni siquiera sabes manejar Tina, además te necesito aquí para que repartas mi trabajo - le explica con una sonrisa - Noah, tú encárgate de mi parte en la junta con nuestro tío, Erick, supervisa todos los departamentos de mi área y Miguel, ve al almuerzo con la señora Clark - Me encanta verla en modo jefa malvada. - ¿Entonces quién te va a acompañar? - le pregunta quién al parecer se llama Miguel Violeta se queda callada por un momento con una expresión de duda. Hasta que sus ojos se posan en mi. - Tú - me señala - Él... ¿Por qué él? - cuestiona quien creo es Noah - Porque él no tiene nada que hacer aquí - habla sin dejar de mirarme No sé si debería sentirme ofendido por su comentario. Quiero pensar que lo dice para que podamos estar juntos a solas. - No creo que él... - - Si ya me trajo hasta aquí, entonces que termine con el trabajo - exige con los brazos cruzados - Por mi no habría ningún problema - hablo por primera vez en todo este tiempo - Bien, hay que irnos entonces - me dice seria Sin dejar que nadie se oponga, toma sus cosas y sale de la oficina para dirigirse al ascensor, yo la sigo en silencio. Nos mantenemos así hasta que ambos entramos al elevador y al estar completamente solos Violeta hace algo inesperado. Detiene el ascensor y me enfrenta con toda dignidad. - Tú y yo tenemos que hablar... - . . . ? ? ? ? ? ? . . . La cosa se va a poner buena, al parecer la niña no está muy contenta con su llegada y eso que le tocó beso. Lo que yo me pregunto es, ¿Qué personaje a en su sano juicio deja que su hermana menor se vaya con un desconocido? ¡Osea niños, reaccionen! ¿Qué no ven que me la quieren raptar? Y por muy enojada que esté no creo que ponga mucha resistencia. Nos vemos en i********:, escritoradeluna
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