El nuevo pasante

3306 Palabras
- Violeta - 5:30 de la mañana, suena la alarma... Me levanto a penas escucho el segundo tono de la alarma. Estiro mi cuerpo para desperezarme y después de tender mi cama me dirijo al baño para ducharme. 15 minutos después, ya estoy frente a mi armario buscando que ponerme, después de pensarlo mucho elijo un vestido rojo con tirantes gruesos, de corte recto que me llega a mitad de las rodillas. Maquilló mis ojos de tonos marrones y vino, junto con un delineado n***o muy sutil y un labial rosa oscuro. Cuando veo que todo está en orden, salgo de mi habitación y bajo a la cocina. Después de 5 años sigo viviendo en casa de mi madre y no me avergüenza decirlo, de hecho mis hermanos también viven aquí. Y no es porque no tengamos dinero para comprar un departamento y mudarnos, lo que pasa más bien es que ninguno de nosotros queremos dejar sola a mamá en esta enorme casa. Así que aquí nos quedamos, solo casados nos van a sacar de esta casa, lo que va a ser más que difícil para cualquiera de los cuatro. Entro a la cocina para empezar a preparar el desayuno para todos y a los pocos minutos mi mamá entra a ayudarme. - Buenos días cariño - me saluda dándome un beso en la mejilla - Hola mamá, sabes que no tienes necesidad de levantarte tan temprano ¿Verdad? - le pregunto mientras pico la fruta - ¿Si no lo hago, quien les preparará el desayuno como más les gusta? - cuestiona prendiendo la cafetera - Tienes razón mamá, eres la única en esta casa capaz de comprender la complejidad de preparar un café n***o y poner miel en la fruta - le digo con ironía - Sabes que no me refiero a eso Lila - aclara con una sonrisa - llevo mas de 30 años levantándome antes que todos para prepararles el desayunos y comprobar que tengan todo listo para la escuela y ahora el trabajo, no puedes esperar a que cambie mi rutina de la noche a la mañana - - Pero si llevamos 5 años pidiéndote lo mismo - recalco incrédula - Y tardaran otros 5 años más para lograr hacerme ceder - defiende con seguridad Niego con la cabeza pero sin dejar de sonreír. Con mi mamá no se puede ni se va a poder nunca. Cuando ya está casi todo listo mis hermanos empiezan a llegar uno a uno vestidos con traje y corbata, nunca creí vernos a los cuatro con ropa formal para trabajar en el mismo lugar. Lo curioso es que sigo sin entender cómo es que yo bajo antes que todos ellos cuando soy la que más se tarda arreglándose, supongo que es una compensación por todas las veces que bajaba a mitad del desayuno cuando iba a la escuela. Nos mantenemos desayunando tranquilamente tratando de hablar de todo menos de trabajo, obviamente por orden de mamá, ya que a ella no le gusta que nos estrecemos mientras comemos, porque según dice que la comida nos caerá pesado y hará que engordemos. Yo no sé si eso sea verdad, era algo que siempre le decía a... mi papá, él siempre le hacía caso así que yo planeo hacer lo mismo. Además que lo último que quiero es engordar. Para eso de las 7:30 cada quien se sube a su auto para dirigirnos a la empresa, al principio íbamos todos en el mismo auto y nos turnábamos para conducir de ida o vuelta. Pero con el tiempo se nos fue haciendo tedioso estar los cuatro en un lugar tan reducido, además que cuando me tocaba a mi conducir se la pasaban gritandome hasta por el más mínimo detalle. Que baje la velocidad, que no me pase el alto, que no me maquille al volante, que tenga cuidado con la viejita que está cruzando la calle, que me detenga porque la policía lleva 5 cuadras siguiendonos y no sé que sarta de exageraciones más. Al final uno a uno se fue comprando su propio auto según ellos por supervivencia, con lo que no contaron fue que terminaron dejando el auto de papá sin dueño, así que me lo quedé yo y para su sorpresa sigo viva, con mi licencia intacta y sin pisar ni una vez la cárcel. Qué más puedo pedir. Al cabo de unos minutos logro rebasar a todos mis hermanos al grado de perderlos de vista, no es que estemos compitiendo, pero me gusta la velocidad, al igual que llegar temprano. Mientras voy concentrada en el camino tarareo las canciones que suenan en la radio y me emociono al escuchar una canción que fue muy popular en mi adolescencia. Que buenos tiempos; bueno casi, a quién quiero engañar fue la peor época de mi vida. Tantas cosas que hice mal y otras que pude haber evitado, definitivamente no es algo que quisiera repetir. Mientras me pierdo en mis amargos pensamientos, de la nada un auto de un blanco perla se cría de carril inesperadamente, haciendo que casi pierda el control de mi auto. - ¡¡Oye tu animal, ten más cuidado con lo que haces!! - le grito por la ventana a la vez que tocó el claxon con fuerza Pero con todo y mi escándalo el muy imbécil solo prende las luces como si se estuviera burlando de mi. Más rabiosa de lo que ya estaba acelero para darle alcance. - ¡Comprate lentes estúpido ciego! - exijo al darle alcance por el carril de a lado - ¡¿Y si no quiero?! - me grita de vuelta bajando un poco la ventanilla - ¡Entonces por lo menos deberías mirar a los lados antes de girar! - cuestiono desesperada - ¡Lo siento muñeca, pero no suelo fijarme, en pequeñeces! - ataca para después volver a acelerar Maldito desgraciado, a mi nadie me habla así. Ah pero esta me la paga. Valiendole todo vuelvo a acelerar y cuando lo alcanzo me cambio a su carril pasando a centímetros de su auto. Y como me lo esperaba logré desestabilizarlo al grado de que tuvo que detenerse en el carril de emergencia. Alegremente toco el claxon anunciando mi victoria y me desaparezco lo más rápido que puedo. Dale, lo acepto, quizás me pasé un poquito pero en mi defensa él me provocó y no lo voy a negar, se sintió extrañamente bien. No recuerdo cuándo fue la última vez que tuve un pleito con otro conductor, normalmente soy yo la que causa los problemas y luego huyo más rápido que flazh. Ahora ya sé lo que sienten los conductores cuando hago mis gracias, me pregunto si el coraje también les provoca dolor de cabeza. Unos minutos después logro ver el edificio donde tenemos la constructora "Ko'u 'Ohana" que en hawallano significa Mi Familia. Según me contaba mi mamá... y bueno, mi padre también, que tanto mis hermanos como yo éramos fanáticos de la película Lilo y Stitch cuando éramos niños y siempre repetíamos la frase "Ohana significa familia y la familia nunca te abandona". Así que cuando tuvieron que buscar un nombre para la empresa, eligieron ese en vez de usar nuestro apellido, de esa manera se incluía a todos aquellos que formaran parte de nuestra familia, sin necesidad de llevar la misma sangre. Dejo el auto en el estacionamiento y entro al edificio saludando al vigilante, a la chica de la recepción y en general a quien me salude. Subo en el ascensor hasta el piso 15, donde tengo mi oficina. Anteriormente solo contábamos con dos pisos, pero poco a poco nos fuimos expandiendo hasta ocupar 5 pisos completos y planeamos crecer más al grado de poder tener nuestro propio edificio. - Buen día señorita Sandoval - me saluda Cristina, mi secretaria - ¿Cómo me llamaste Cristina? - la reto con las manos en la cintura - Lo siento. Hola Violeta - rectifica apenada - Hola Tina - respondo animada - acompáñame a mi oficina para que repasemos la agenda que tenemos para hoy - Sin esperar respuesta entro a mi oficina con Cristina atrás de mi ya con los archivos en mano . Me encanta la oficina que elegí, la mayor parte de las paredes esta pintada de un tono crema, a excepción de una franja de mas o menos un metro de color violeta que va del piso hacia arriba. El librero, el escritorio y el miní bar son blancos con espejos desiguales incrustados, también tengo uno de esos sofás que usan los loqueros con los locos de color lila, al igual que la silla de escritorio. Y como broche de oro que hace de este lugar más hermoso es el balcón con puertas de cristal; créanme que es muy desestresante estar ahí con una copa de vino, recibiendo la brisa de la noche y disfrutando de la vista. También decoré la oficina con diferentes fotografías que yo misma tomé con la cámara que me regaló... Olvidalo. - ¿Qué tenemos para hoy? - pregunto tan seria que hasta parezco enojada Es increíble que el solo pensar en... ÉL, arruina mi autoestima de la peor manera. - Tienes varias reuniones programadas, una con tus hermanos, tu tío y el resto de los gerentes, también hay otra con el ingeniero de calidad y una más con el señor Harrys para planificar el proyecto para modernizar su hotel de la costa - explica pasándome una a una las carpetas con los datos - Para eso necesitare la estimación de costos, dile a Paulo que me la envíe lo más pronto posible - le pido revisando las hojas - Claro se lo diré, también tienes un almuerzo con la señora Mery Clark para resolver los problemas técnicos, antes de iniciar la construcción de su mansión - me recuerda haciendo una mueca - ¡Ay! esa pesada - me quejo No tengo nada en contra de la señora Clark, pero es tan exigente y perfeccionista, que no hemos podido iniciar con el proyecto que tenemos desde hace 2 años, porque ella quiere todo tal y como se lo imagina, valiendole que sus ideas vayan en contra hasta de las leyes de gravedad. - Ya que, ¿Hay algo más? - le pregunto - Mmm... Déjame ver - revisa su agenda - Si, al parecer hoy vendrán los nuevos pasantes de la universidad para iniciar su preparación laboral - - ¿No se supone que es Erick el que se encarga del personal? - cuestiono - Si, pero ayer vino a decirme que les mandaría un par de ellos a ti y tus hermanos, según él porque ya tiene demasiado trabajo como para andar de niñero con los pasantes. También dijo que si no aceptaban, los iba a demandar por explotación laboral y se quedaría con toda la herencia para él solo - me dice riendo - ¿Ah sí? Pues dile que ni se atreva a hacerlo, porque tengo a la mejor abogada de todo Londres capaz de culparlo hasta de haber puesto el iceberg en frente del Titanic para matar a Jake y poderse quedar con Rose - bromeo con falsa molestia - Se lo recordé, pero dijo que si eso no funcionaba mandaría a tu tío a un asilo, a Noah a una prisión de alta seguridad, a Miguel a un retiro espiritual en África y a ti a un convento de España. También me ofreció que si aceptaba ser su cómplice me daría tu puesto - dice con voz amenazante - En serio ¿Y tú qué hiciste? - pregunto tratando de contener la risa - Lo golpee en el estómago con mi bolsa - contesta apenada El solo imaginarme la escena me hizo estallar en risas seguida por Tina. - ¡Pobre de mi hermano, con lo pesada que es tu bolsa le debiste haber sacado hasta su primera papilla! - comento sin dejar de reír - pero eso le pasa por andar de traidor ambicioso - Cuando logramos controlar nuestras carcajadas tratamos de ponernos serias para continuar con el trabajo. - Bueno si eso es todo puedes retirarte - le ordeno Ella asiente con una sonrisa para después salir de mi oficina. Cuando me encuentro sola empiezo a revisar todos los trabajos que tengo pendiente. Después de la muerte de mi padre pasamos varios días discutiendo de quién se haría cargo de la empresa y no porque ninguno quisiera hacerlo, más bien era todo lo contrario. Ahora todos queríamos darle honra a nuestro padre continuando con su legado, así que para no terminar descuartizandonos entre nosotros, decidimos dejar al tío Cesar, esposo de mi tía Celeste, como el Director ejecutivo, al final de cuentas él era socio de papá y conoce del trabajo mucho mejor que nosotros. En cuanto a mis hermanos, dejaron sus carreras de la universidad para empezar a trabajar en la constructora, a la vez que estudiaban en línea para recibirse como arquitectos. Por mi parte cambie mi formato de estudio en la preparatoria para asistir a un college de enseñanza terciaria, donde los estudios y diplomas son más prácticos y están relacionados directamente con el área laboral que uno elija. Así pude familiarizarme más con la arquitectura y al cumplir 18 pude iniciar a trabajar mientras estudiaba la universidad en línea, al igual que mis hermanos. Ahora todos tenemos un título y un buen puesto en la empresa. Noah es Director de proyecto, Erick es Gerente de compras y recursos humanos, Miguel es Director de mercadeo y finanzas y yo soy Gerente de ingeniería. Tal vez ninguno de nosotros pudo cumplir su sueño de trabajar en lo que considerábamos nuestra pasión, pero aun así amamos nuestro trabajo porque es lo que papá amaba hacer y de cierta forma trabajar aquí nos hace sentirnos unidos a él. Después de más o menos una hora, escucho que tocan a la puerta. - Adelante - admito el paso, a lo que entra Tina - Violeta, tu hermano Erick pide verte en la sala de juntas - me avisa - ¿Te dijo para que me necesita? - interrogo sin despegar la vista de los papeles - Me parece que es por lo de los nuevos pasantes - responde con formalidad - ¡Aash! Ya lo había olvidado - me quejo - esta bien gracias, ya voy para allá - Cristina sale de mi oficina sin decir nada más y yo me recargo en el respaldo de mi silla. Ya estoy demasiado ocupada como para agregarle tener que cuidar a universitarios que se creen mucho solo porque se sienten independientes por vivir en el campus de su escuela y sin necesidad de trabajar para pagar sus libros, porque se los pagan sus padres. Solo espero que se tomen en serio las prácticas y no se la pasen perdiendo el tiempo en coqueteos, o bromas estúpidas. Porque prometo que al instante en el que demuestren falta de profesionalismo, los corro de la empresa y me vale que no se gradúen. Toda empoderada pero también con desagrado, salgo de la oficina y me dirijo a la sala de juntas, que está en el piso de abajo, aun así decidí tomar las escaleras. Me hará bien caminar un poco, además de que alargo el tiempo de tener que conocer a esos niños mimados que se creen adultos, no me lo tomen a mal, pero no quiero inmaduros en la constructora de mi padre. Cuando voy caminando por los pasillos que llevan a la sala de juntas, noto al gallinero alborotado como diría Brisa. Osea que todas las mujeres que trabajan en esta área están cuchicheando emocionadas, normalmente eso pasa cuando ven a mis tres hermanos juntos, pero no creo que este sea el caso porque se supone que solo Erick está aquí. ¿Me pregunto a que se deberá? - ¡Pero qué hombre! - exclama una de las chicas - ¿Viste sus ojos? - pregunta otra - Y ese cuerpazo - añade una más - ¡¡Para comérselo!! - corean las tres "Viejas locas, así de urgidas han de estar" Estoy de acuerdo con mi subconsciente, pero no por eso voy a permitir que anden babeando por los pasillos en vez de estar trabajando. Hacen que me vuelva a doler la cabeza. Así que taconeo con fuerza para que noten mi presencia y de a paso sepan que estoy molesta. Las tres, al notarme se quedan calladas y fingen acomodar unas carpetas. - ¿Ya está aquí el Gerente de recursos humanos? - les pregunto obsevándolas con la mirada de perra empoderada que he adquirido con los años Cuando hablo con los empleados siempre me refiero a mis hermanos por sus puestos en vez de usar sus nombres, para mostrar el profesionalismo que a muchas de aquí les falta. - Sí señorita, está en la sala C - responde una de ellas con nervios Continúo mi camino sin decir nada, hasta que llego a la puerta y me giro hacia las chicas que aún se mantienen en el mismo lugar. - Saben, en el zoológico están solicitando a los cotorros más adiestrados en meterse en lo que no le importa, tal vez deberían mandar su currículum... Porque ese será el único trabajo que conseguirán si las vuelvo a ver perdiendo el tiempo contando chismes de oficina - las amenazo con firmeza - ¡Aquí se les paga por trabajar, no por andar de arguenderas! - - Lo sentimos señorita, no volverá a suceder - se disculpa otra de las chicas - Claro que no volverá a ocurrir - afirmo con una risa falsa - de mi cuenta corre que así sea... ¡A trabajar! - Las tres se exaltan al oír mi demanda y se van cada una a su escritorio aún con el miedo en sus miradas. Ya arreglado ese asunto toco la puerta para avisar mi llegada y sin esperar respuesta entro a la sala. De inmediato percibo el aroma de una colonia de hombre, sé que no es de mi hermano porque la que usa él se la regalé yo y no huele así. Es una fragancia de roble y menta, que por alguna razón se me hace demasiado familiar y me produce un extraño placer que me hace cerrar los ojos. - Otra vez amenazando a los empleados - me reclama Erick con un deje de burla Opps, creo que me escucho. - Ya sabes que no me gusta tratar con parásitos - bromeo Aunque mi hermano sabe que lo digo en serio, también lo digo para hacerles saber a los nuevos empleados que esta es una empresa seria y que se les exigirá lo mismo al trabajar aquí. - Te aseguro que con estos chicos no tendrás ese problema - asegura con una sonrisa Obviamente solo lo dice para no aterrar a los pasantes. En ese momento dirijo mi mirada a los universitarios que están de espaldas a mí, son una mujer rubia (teñida) y un hombre delgado pero con cuerpo trabajado. Obviamente él es quien está usando esa colonia y también es el culpable de que las hormonas de las secretarías acabaran con las pocas neuronas que tenían. Aunque no las culpo del todo, a pesar de no tenerlo de frente se nota que tiene un buen porte y a la vez un aura de rebeldía, pero no se hagan ideas que no me agrada para nada. Lo último que me faltaba era estar controlando las conquistas de un mujeriego empedernido. - Lila, ellos son los pasantes que trabajarán para ti - me dice poniéndose todos de pie - señor, señorita, ella es mi hermana, la Gerente de ingeniería - La rubia se gira hacia mí y me saluda con una sonrisa más falsa que su nariz, lo que ya es mucho decir. - Pamela Simons - se presenta - me da mucho gusto poder trabajar para usted, me siento muy honrada - Y eso fue todavía más falso. - Gracias, espero mucho de ustedes - yo si hablé en serio Me concentro en el hombre mata neuronas que todo este tiempo se ha mantenido callado y de espaldas a mí. Cuando por fin se voltea siento que el mundo se me cae a pedazos, ni siquiera soy capaz de mantener la sonrisa falsa que tenía hace unos segundos. ¡¡ES ÉL, MALDITA SEA ES ÉL... ESTO TIENE QUE SER UNA PESADILLA. ÉL NO PUEDE ESTAR AQUÍ, NO AHORA!! - Es un placer conocerla señorita, soy Jared Vega - se presenta extendiendome la mano - Violeta Sandoval - digo a penas, obligándome a respirar Levanto mi mano lentamente para estrecharla con la suya, pero está me tiembla sin que lo pueda evitar. Jared parece notarlo, por lo que toma mi mano con firmeza pero también con discreción. Nuestras miradas se mantienen fijas una con la otra. Estoy segura de que mi cara es todo un poema, mientras que la suya se ve totalmente tranquila y sin rastro de sorpresa. Si no fuera por el brillo en sus ojos grises y esa sonrisa maliciosa, que nunca antes había visto, diría que ni siquiera me recuerda. De pronto siento que el aire me falta, la cabeza me duele aún más fuerte y todo me da vueltas, trato de mantenerme en pie pero me es imposible. Empiezo a tambalearme y cuando creo que estoy por caer, Jared me jala hacia él y con un movimiento rápido, rodea mi cintura con sus brazos, pegándome a su pecho. El contacto de nuestros cuerpos solo logra hacerme vibrar sin control. - Tranquila, ya estás conmigo y no pienso soltarte - me susurra al oído con el volumen suficiente para que solo yo pueda escucharlo Puedo notar el doble sentido en cada una de sus palabras y esa idea es más que suficiente para hacerme desvanecer por completo... . . . ? ? ? ? ? ? . . . Ya empezamos con las actualizaciones... Díganme ¿Que opinan del cambio en la forma de pensar de Violeta?... ¿Les está gustando la nueva trama? Y que se nos desmaya la muchacha. Ni que fuera para tanto, con lo normal que es reencontrarte con tu primer amor después de 5 años y con la novedad de que ahora eres su jefa. Casual. Ya estoy actualizando las imágenes de este libro en mi i********:, así que no duden en seguirme, escritoradeluna.
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