elena se sentía feliz y dichosa. Sentía que nada podía estar mejor en su vida en estos momentos. Estaba triunfando de nuevo en su carrera con el famoso ballet de El Cascanueces, había vuelto a aparecer en campañas publicitarias de las mejores marcas del mundo, su cara estaba de nuevo por las calles principales de todas las ciudades de Rusia, tenía un novio que la amaba y respetaba, un padre que aunque fuera el diablo estaba haciendo el esfuerzo por ser un buen padre y menos diablo. Y se sentía viva. Sí, viva como Merlín le había dicho que quería que estuviera. Si bien en su iglesia se habían escandalizado apenas supieron que se había separado, y que los tabloides de farándula habían aprovechado para lanzar el jugoso chisme de que en realidad había dejado a su esposo por su pareja de baile

