Se habían levantado muy temprano para poder caminar por la arena, a la orilla del mar, disfrutando de la brisa matutina, siendo una pareja romántica y amorosa, de las cuales las chicas envidian por no estar en su posición. El restaurante de la Palma estaba abriendo apenas, la romántica pareja entraba llamando la atención de quienes limpiaban y acomodan las mesas. En ese momento, un rubio de ojos verdes, alto y fornido, salía de la cocina. - ¡Russo! - ¡Nicola! Emma se quedó un poco sorprendida de cómo ese hombre con acento italiano abrazaba con fuerza a su prometido, parecía un reencuentro de viejos amigos. - Emma, amor – tomó su mano y la atrajo – Te presento a Russo D’angelo, un grandioso chef italiano y uno de mis mejores amigos. - Mucho gusto – sonrió Emma. - Oh, Emma – tomó su m

