Emma recargaba su cabeza sobre el hombro de Nicolas, los dos sentados sobre una roca, alejados de toda la gente, a la orilla de la playa, iluminados por la simple luz de luna, escuchando las olas del mar. Un momento de relativa paz y tranquilidad. - Entonces mi chica, sabe ruso e italiano ¿hay algo que no sepas? – pregunto divertido. - Traté de estudiar el latín, pero no pude – sonrió divertida – Me encantan las lenguas, el ruso fue el primer idioma que aprendí y después fue el italiano porque suena sexy. - No lo niego – sonrió, comenzó a acariciar su cabello - ¿Y cómo es que aún lo sabes hablar muy bien? - Entro a foros y ahí práctico, porque si no hace mucho que lo hubiera olvidado – suspiro. Nicolas se levantó, miró a Emma y señaló el agua, comenzó a quitarse la playera y los panta

