Por fin, después de un largo mes donde no la dejaban ni siquiera salir al jardín, puede salir a tomar aire fresco. Sentada bajo el árbol de duraznos, mira cómo su gato juega con las mariposas que posiblemente después quiera matar, toma el libro del Señor de los Anillos entre sus manos y comienza a releer su saga favorita. Sabe que en cualquier momento Ian llegará e interrumpirá su hora de lectura. Baja la mirada a su tatuaje, una pequeña sonrisa se le forma. Nicolas fue a verla hace una semana, le ha dicho que solo faltan pocos detalles para que esté lista la canción y eso le emociona mucho. Pero lo ha extrañado mucho, siente que está lejos de casa cuando no está a su lado. - ¡Llegue perra! – gritó Ian al entrar al jardín. - Cállate, hay vecinos aquí – dijo Emma tratando de regañarlo. -

