Entramos a la sala, el tiene un bolso con un cambio de ropa. Es que pensábamos que lo dejarían más tiempo por lo que ellos tomaron sus prevenciones. Lo bueno es que si fue más rápido de lo esperado aunque no se que tan bueno sea para mí, es que por dios este niño con esos ojos verdes, y con ese cuerpo como Dios manda. Está como un cañón, no se cómo podré aguantarme toda la noche sin hacerle nada. Caminamos lentamente hasta llegar a la sala, veo como él se encuentra cada una de las superficies interiormente estoy nerviosa, casi que comiéndome las uñas de la desesperación por saber lo que piensa. — Es muy lindo y espacioso aquí, recibes muchas visitas El tono de voz con que lo dice me deja algo extrañada, ahí es cuando me doy cuenta de algo. — No me digas que estás celoso — le digo co

