— Lo siento, pero sabes muy en tu interior que tengo razón — le digo pasando mi mano por su mejilla Le sorprende el gesto pero no lo aparta, al momento del contacto cierra sus ojos disfrutando la caricia que le estoy transmitiendo. Ese gesto, esa mirada en su gesto me invita a seguirlo haciendo, pero lo mejor es no seguir. — Estaría siendo una persona hipócrita si hiciera esto, y luego hiciera otra cosa me convertiría en las personas que me rodeaban en el pasado — me cuesta demasiado pero a la final decido separar mi mano de el Veo como parpadeó, a lo mejor tratando de tranquilizarse y adaptarse a la falta del contacto. Es que hasta yo, a pesar de que sí fui yo la que lo inició me dan ganas de volverlo a hacer, siento que hasta podría pasar un tiempo indeterminado haciéndolo sin cansar

