Los bares estaban a reventar. Todos los estudiantes de la Saint Andrews habíamos decidido salir a celebrar, que ese día nos habíamos graduado. Que habíamos cumplido una meta con nuestras familias y con nosotros y que a partir de ese momento debíamos hacerlo con la sociedad. Yo estaba dispuesta a ejercer mi carrera, igual como lo hicieron mis padres, con pasión y honestidad. Pero esa noche estaba dispuesta a olvidarme de todo. Habían sido cuatro años muy duro, era tiempo de relajarme, más adelante pensaría donde quería trabajar. Me había graduado en Derecho mercantil y llevaba años estudiando los aspectos legales en que se sustenta la constitución de empresas, era tiempo de relajarme. No encontramos sitio en ningún bar de la ciudad, todo estaba a reventar, por lo que decidimos ir al bar

