Esa noche, pude haber cenado el mejor de los manjares y todo me supo a hierbas. No reparé en toda la comida y bebidas que había en la mesa, lo único que quería era escapar de allí, desaparecer y hacerme tan pequeñita como un grano de mostaza. Desde la muerte de mis padres el mundo se había convertido en un lugar horrible, pero había aprendido a mantenerme entera. A no agachar la cabeza cuando otros quisieran, la agachaba cuando yo lo decidía y esa noche no sería la excepción. He aprendido que la vida no se trata de esperar a que pase la tormenta, se trata de bailar bajo la lluvia. La novia oficial de Henry era una chica muy guapa, tendría más o menos mi edad. Era la típica chica escocesa, hablaba mucho, pero era encantadora. Me sentí como una imbécil, me preguntaba, ¿Qué hacía sentada en

