Hacía días que andaba sola caminando, pensando en los problemas cotidianos. Esto me separó de ver la realidad y no noté que caminaba frente a un panteón. Me paré en la puerta y pude notar que era hermoso, dentro de lo que es la muerte, puede haber una belleza oculta que no todos comprenden. Las formas, las flores, las dedicatorias y el amor eterno de los dolidos que despiden a su ser más amado. Busqué mi cámara en mi mochila, había algo ahí que me hacía capturar ese silencio infinito, esa tranquilidad que se percibía, hasta que alguien me habló: - ¿Eres fotógrafa? Volteé y vi que era una niña de más o menos 7 años, hermosa, por cierto, y le dije: - Algo así, ¿dónde están tus padres? — Uno siempre pregunta eso, no puedes saber si es fantasma o algo así, entonces la miré muy d

