¡POV DE FABI! —¡Amaya! —, grité con el corazón en un hilo. No verla acostada en la cama donde suponía debía estar, el corazón se me detuvo, sentí un váguido en las piernas, las cuales recobraron la fuerza cuando la escuché reír y treparse sobre mi espalda. Ella reía a carcajadas mientras yo trataba de recomponerme. Caminé hasta la cama con ella subida atrás, me senté y colgué la cabeza. Ella continuaba riendo y dándome muchos besos, levanté la mirada y la miré con enojo —¿Por qué diablos haces esto? —, su mal broma me hizo doler hasta la cabeza. —Solo fue una broma—, seguía riendo, me agarró el rostro y lo giró en su dirección, quité sus manos y me levanté, estaba muy molesto por aquello, más que todo después de ver ese vídeo. —No es gracioso—, regresé a verla —Sufrí mucho con la desa

