¡POV DE IKER! Ella estaba tan hermosa que se robó toda mi atención. Estaba perdido en su mirada, grabando en mi memoria su imagen para cuando cerrara mis ojos fuera lo último que viera. Pero al escuchar esa voz salí de mi trance. Dirigí la mirada en su dirección, cuando la vi acercarse sentí que la sangre caía a los pies —Pero miren nada más quien se nos casa—, clavó su mirada en Songül —Mi hermanita menor—, seguido la dirigió a mí, sonrió ampliamente y se acercó quedando muy cerca, giré mi rostro en dirección a Songül —No me digas que este es tu futuro esposo. —Emma—, el padre intervino —Siéntate con nosotros hija—, de reojos la vi observarme, pasé gruesa saliva porque temía que esa mujer gritara a los cuatro vientos que, ella y yo habíamos tenido un revolcón, para mí fue solo eso. —E

