Pov Austral Al llegar al hotel, alistamos nuestras maletas rápidamente y salimos rumbo a la cabaña en una de las camionetas del hotel. Fueron 4 horas de viaje, pero no fue nada aburrido. Los cuatro disfrutamos de los hermosos paisajes y de la muy amena y divertida conversación. Al llegar, bajamos todas nuestras maletas y entramos a la cabaña. En esta, había tres pequeñas habitaciones. Ángeles ocuparía una, Margaret la otra y la tercera la ocuparíamos Kansas y yo. Al llegar la noche, ya habíamos desempacado la poca ropa que trajimos y nos pusimos a preparar la cena los cuatro juntos. Margaret se encargó del platillo principal, Ángeles del postre y Kansas y yo de la ensalada y bebidas, así como de decorar la mesa para una noche muy especial en familia. —¡Kansas, necesito tu ayuda! —le

