Pov Austral Al día siguiente, todos nos despertamos muy temprano y alistamos nuestras cosas para regresar al hotel, ya que mañana Ángeles sería internada para su operación. Mientras esperamos a que la camioneta llegue, nos pusimos a preparar algo para desayunar en todo el viaje. Terminamos y la camioneta llega justo a tiempo. Los cuatro salimos, entramos en ella y nos ponemos en marcha a la ciudad. —¿Falta mucho? —susurra Ángeles; y yo sonrío. —Solo unos minutos, ya estamos muy cerca. —Me gustó mucho la fogata. —Otro día podríamos regresar y hacer otra más. —Me encantaría. —Entonces estás más que invitada. Mi cabaña es tu cabaña —señalo; y ella sonríe para después acomodarse en el pecho de su hermano y dormir un poco más. Mientras tanto, Margaret sigue tomando fotos a través de la

