El sonido de la máquina de monitoreo cardíaco era lo único que rompía el silencio en la habitación. Alice abrió los ojos lentamente, su cuerpo aún resentido por el accidente. Sentía la boca seca y un leve ardor en las costillas. Movió la cabeza con cuidado y vio a su madre dormida en un sillón cercano. Su padre no estaba en la habitación, y Dere tampoco. ¿Dónde estaba él? Suspiró y cerró los ojos de nuevo. El accidente. Lo recordaba todo. La pasarela, la ovación, el evento… y luego el golpe brutal cuando el auto se salió del camino. Eso no había sido normal. Un escalofrío la recorrió. —Moncada. El nombre apareció en su mente sin permiso. Desde pequeña había escuchado a su padre hablar de él, siempre con respeto, pero ahora… algo había cambiado. Había demasiada tensión a su alrededor.

