**Punto de vista de Alice** La mansión estaba en silencio mortal esa noche, pero el aire se sentía cargado de algo oscuro, como si el fantasma de Moncada todavía rondara por los pasillos. Yo estaba en mi habitación, sentada en la cama con las piernas cruzadas, mirando el teléfono como si esperara que Dere me llamara para decirme que todo estaba bien. Pero no. Él estaba en alguna parte haciendo lo que sabía hacer: proteger, vengar, eliminar. Papá había estado reunido todo el día con abogados, el FBI y sus contactos en la sombra. Mamá a su lado, mano en su hombro, voz suave tratando de calmarlo, pero yo sabía que ella estaba tan jodida como yo. La noticia de que Moncada seguía moviendo hilos desde la cárcel nos tenía a todos con el corazón en la garganta. 48 horas para el hotel y los 5 mil

