56 –Y pues eso le cuento –le dijo Esteban a Edgar. Eran las nueve de la noche del martes y los dos amigos se encontraban conversando en la habitación de Edgar. El baterista le había hecho un recuento bastante pormenorizado de todo lo que había ocurrido durante el viaje a Medellín, haciendo énfasis en los sucesos que tenían que ver con Mónica. – ¿Pero entonces en el ensayo de esta tarde sí se hablaron? –preguntó Edgar. –Le cuento que ella llegó como cinco minutos tarde y ya todos estábamos practicando. Cuando entró, el director le dijo lo que estábamos haciendo y se fue de una para el piano, pero no volteó a mirarme ni nada, inclusive yo creo que al único que saludó fue a Arturo –dijo Esteban sentado frente al escritorio de su amigo. –Mala cosa… –dijo Edgar apretando los labios. –De

