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3016 Palabras

59 Sonaba la música de Bebu Silvetti por los parlantes del sofisticado equipo de sonido que reposaba sobre las repisas de la biblioteca. Los amplios ventanales de la sala dejaban apreciar la espectacular vista nocturna de la ciudad y la temperatura era perfecta, a pesar del frio que reinaba en el exterior. El lugar estaba decorado con lo más selecto y exclusivo del momento. Las gruesas alfombras se extendían de pared a pared y vistosos cuadros originales decoraban sus paredes. Rodolfo se levantó de su cómoda poltrona y se quedó mirando por la ventana. –Entonces se agarró con esta niña Adriana… –Es que esa pelada se nota que tiene un carácter fuertecito –dijo Camilo, que cómodamente sentado en un amplio sofá, disfrutaba de un whisky de dieciocho años. –Es mejor no pelear con ella, es

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