Capitulo 7

1405 Palabras
— Tú, ¿Quién eres?— preguntó Elliot con mucha curiosidad y asombro de ver a una desconocida. — Me llamo Elizabeth — se limito a decir aquella joven mientras hacía una reverencia — y ¿Usted caballero?— preguntó Elizabeth mientras se mostraba confundida. Elliot la miraba raro ya que en estos tiempos nadie hacía reverencias y más que lo estaba hablando de una manera muy elegante. Era más que obvio que ambos chicos nunca se habían visto, sus ropas eran totalmente diferentes. Elliot era un chico alto de aproximadamente un metro con ochenta y cinco centímetros, cabello castaño, ojos cafés, delgado y vestía de una sudadera holgada amarilla que hacía juego con unos jeans y unos tenis blancos. Por otro lado Elizabeth era una chica refinada, media aproximadamente un metro con sesenta y cinco centímetros de altura, peli castaña, vestía un gran vestido color azul cielo, muy esponjado de la cintura para abajo, una chica delgada con un corset que no le apretaba en lo absoluto, aquél vestido no dejaba que aquella joven mostrará sus pies. Ambos jóvenes se miraban con asombro, realmente los dos eran completamente y totalmente de dos mundos diferentes. — Elliot — soltó de repente aquél chico. Los dos estaban muy confundidos ya que no sabían que era lo que estaba pasando, ambos se quedaban viendo el uno al otro mientras intentaban averiguar por qué el otro vestía de una manera muy extraña.i De pronto el silencio se había hecho presente, ambos jóvenes no sabían que decir. Después de unos segundos, uno de los dos chicos por fin decidió decir algo y romper ese silencio tan incómodo que se había hecho en aquella habitación. — Que ropa más extraña — dijo de inmediato aquella chica mientras observaba a aquel joven. — ¿ Que?, Esta ropa es normalmente lo que usamos en pleno siglo veintiuno, la que es extraña es tu ropa, ya que parace de otra época— dijo de inmediato aquél chico con total seguridad. — ¿Siglo veintiuno?— dijo aquella joven muy confundida. — Si, ¿Por qué la sorpresa?— pregunto Elliot intrigado. — Es imposible, no hace mucho empezó el siglo veinte — dijo aquella joven con asombró. Ambos chicos estaban extrañados. — Eso fue hace muchos años, no te conozco y quieres hacerme una broma, esto es muy infantil de tu parte — dijo Elliot mientras se cruzaba de brazos y rodaba los ojos, aquel joven parecía estar fastidiado por las dispuestas mentiras que decía aquella joven a la cuál acababa de conocer. — No, en serio, estoy en el siglo veinte, exactamente en el año 1901 — dijo de repente aquella joven con seguridad. — Bueno, supongamos que lo que dices es real, ¿Cómo es que estamos en la misma biblioteca ambos, juntos?, Es ilógico ¿No lo crees?— dijo Elliot intentando encontrar alguna explicación lógica y posible para esto que estaba pasando. — No lo entiendo caballero, se que sería imposible, pero por lo visto es muy posible, ya que llevamos una gran diferencia de años, sin duda este lugar es muy mágico — soltó Elizabeth de repente mientras miraba a todos lados con gran emoción. — Es cierto que este lugar es mágico, pero que vengas de otra época lo creo totalmente imposible— dijo Elliot aún dudando. Elizabeth parecía acordarse de algo ya que estaba sosteniendo su collar. —Mira, te mostraré, siempre traigo esta foto conmigo, me trae buenos recuerdos, fue tomada el año pasado y justamente arriba tiene una fecha para no olvidarla — dijo aquella joven mientras abría su relicario que colgaba de su cuello, un collar en forma de corazón. Al abrirlo se pudo ver lo que tenía adentro y está era una foto donde estaban Sebastián, Amelia, Louis y Elizabeth, todos se veían tan felices en ese momento. Arriba de la foto se podia apreciar algo que decía: Fecha: 1 de Agosto de 1900. Elliot abrió muy grandemente los ojos, aquel joven estaba aún sin poder creer en que lo que estaba viendo era real, lo que había visto en aquel relicario era una foto que tenía mucho tiempo, a decir verdad demasiado, ambos chicos tenían muchos años de diferencias y se les hacía sumamente increíble poder creer de que dos chicos de dos épocas muy distintas, aquellos jóvenes que eran por completo diferentes, se pudieran conocer en esos momentos, estuvieran hablando, lo imposible se había vuelto posible. — Wow — alcanzo a decir aquel joven sin agregarle más palabras, Elliot lo había dicho con mucho asombró en su rostro. — ¿Ahora me crees?— dijo Elizabeth mientras cerraba su relicario y miraba a aquel joven esperando una respuesta sincera. — Es difícil de creer, era algo que nunca espere pasar, pero creo que puedo confiar en tu palabra, supongo que esa foto y la fecha son reales, en serio que siempre creí imposible que algo así pudiera pasar, pero ahora todo lo que creí imposible, es posible en estos precisos momentos, en serio que este lugar es muy mágico — dijo Elliot mientras observaba a todos lados aún muy sorprendido. — Sin duda alguna, este lugar es mágico, eso no hay que dudarlo, en realidad, no sabemos con exactitud en qué época podríamos estar aquí encerrados, pero lo que si deberíamos saber, es que deberíamos disfrutar los momentos que estemos en está gran biblioteca, mira cuantos libros, muchos sueños dentro de ellos, muchas palabras, todo es simplemente magnífico y nos podremos enriquecer con todo lo que dicen y lo que leamos, sin duda un lugar asombroso — dijo Elizabeth mientras no dejaba de mirar a los libros y hacía una gran sonrisa. — Ustedes no tienen idea cuántas cosas está biblioteca guarda — dijo aquella persona que seguía escondida entre las sombras, entre susurros, aquella persona pensaba que no era el momento adecuado de que aquellos dos jóvenes conocieran quien era, por el momento aquella persona dejaría que Elliot y Elizabeth se conocieran muy bien y luego haría presencia frente a ellos dos. — Me alegra no ser la única persona aquí, pensé que la biblioteca era nueva en mi vecindario y pensé que por eso nadie entraba, a decir verdad se sentía bien estar solo, pero también era muy fastidioso no poder hablar con alguien — dijo Elliot de repente con una gran sonrisa. — No te preocupes, ahora podremos leer los libros, ambos y reflexionar — dijo de repente Elizabeth con una ligera sonrisa. Ambos chicos ya se estaban acostumbrando a la compañía del otro, ambos sentían tan bien de no ser los únicos que estaban asistiendo a una gran biblioteca que creían deshabitada. — Leamos algo — dijo de inmediato Elliot. — Claro, tu busca por haya y yo buscaré en esta estantería, si encontramos un título interesante, llamaremos de inmediato al otro ¿Estas de acuerdo?— dijo Elizabeth con una sonrisa. — Me parece perfecto — dijo de inmediato Elliot. Ambos jóvenes empezaron a buscar en el lugar que habían acordado, Elliot de repente vio un libro y le pareció interesante el título. *Las olas feroces* — Elizabeth, ven, este suena interesante — dijo aquel joven mientras llamaba a su nueva compañera. Aquella joven no hizo esperar a Elliot y en poco tiempo, ya estaba a su lado, aquella chica de repente leyó el título. — Las olas feroces, interesante título — dijo de repente aquella joven. — Leere un poco — dijo Elliot con una gran sonrisa. — Las olas en ocasiones pueden ser muy feroces, que si entras al agua y hay una, pero no tienes cuidado, te puede arrastrar, que palabras tan más extrañas — dijo Elliot mientras terminaba de leer aquella pequeña frase. — Es muy extraña — concluyó Elizabeth. De repente un pequeño ruido se empezó a escuchar. — ¿Escuchaste eso?— preguntó Elliot muy intrigado mientras empezaba a ver a todos lados para poder averiguar de dónde provenía. Elizabeth se alzó de hombros, ninguno de los dos sabía que era lo que estaba pasando en esos precisos momentos, pero muy rápidamente el ruido se intensificó y ambos se dieron cuenta que provenía del libro, ambos veían aquel libro con total curiosidad, de repente el libro empezó a moverse, Elliot lo soltó muy rápidamente, dejándolo caer en el piso, Elliot y Elizabeth estaban muy asustados por lo que estaba pasando, ninguno podía explicar que estaba sucediendo en esos momentos.
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