Capitulo 6

1697 Palabras
* Año 1901* Aquella joven se encontraba acostaba en su cama, ella estaba llorando muy amargamente, ella no sabia que hacer, Elizabeth no se esperaba nada de esto, casarse con su primo era un golpe muy duro para ella, lo cual no quería, ella acepto dejar a su novio por su familia y más que nada por qué fue obligada, ella sabía que si no lo hacía, sus padres serían capaces de muchas cosas contra la persona que amaba y ella no quería eso. Muchas imágenes de aquel rompimiento, vinieron de repente a la mente de Elizabeth. *FLASHBACK* Un chico poco a poco se acercaba a dónde se encontraba Elizabeth, ella lo vio e hizo una pequeña sonrisa y muy pronto empezo a llorar. — ¿Por qué estás llorando linda?— pregunto el novio de aquella joven, Sebastián, mientras se posicionaba a lado de aquella joven y le empezaba a secar las lágrimas para luego abrazarla con mucha ternura. Aquel chico vestía formalmente, pero en sus manos tenía unas tijeras para cortar y dejar las flores muy bonitas. Elizabeth se notaba muy triste. — Tengo algo importante que decirte — dijo aquella joven mientras suspiraba. — Claro, dime cariño, te apoyaré en todo — dijo con mucha ternura aquel joven. — Esto no es algo fácil ¿Sabes?, En esto no tengo elección, te amo— dijo Elizabeth muy triste. Sebastián la agarró de las hombros y la miro fijamente a los ojos. — Dime ¿Que pasa?, Me estás asustando— en los ojos de aquel joven se podía ver desesperación. Aquel chico estaba sumamente preocupado por lo que su novia le pudiera decir en esos precisos momentos, dado el estado en qué aquella joven se encontraba. De repente Elizabeth soltó un gran suspiro, ella estaba preparada para decirle a su amado lo que realmente pasaba, aunque esto era muy difícil para ella poder decil. — Es muy duro, pero me voy a casar — soltó de repente Elizabeth mientras se mordía los labios, ella mostraba en su rostro desesperación, dolor, ella no quería casarse con alguien más que no fuera su novio, ellos se habían hecho una promesa, la cuál era que dentro de algunos años más, se casarían, pero está promesa sería rota, el novio de aquella joven solo era mayor que ella por dos años, pero aún así, se entendían y complementaban tan bien y a la perfección, esto era demasiado duro para ambos jóvenes. — ¿Que ?— alcanzo a decir aquel joven mientras una leve sonrisa aparecía en su rostro, él no sabía como reaccionar, pero una pequeña lágrima proveniente del ojo izquierdo, empezó a recorrer su rostro. — Tengo que hacerlo, debo de hacerlo, perdoname por favor, perdoname por romper nuestra promesa.— dijo Elizabeth entre llantos. — Por favor no, yo te amo como no tienes idea — dijo Sebastián con desesperación mientras agarraba las manos de aquella joven. — No puedo decidirlo, no puedo seguir contigo, tenemos que terminar, me duele, pero debe de ser así, fue bonito mientras duró, realmente te amo, pero no podemos seguir juntos por más que quisiera— dijo ella con una leve sonrisa. — Si puedes, escapemonos juntos — dijo aquel chico entre llantos mientras le proponía a Elizabeth. — Realmente quisiera, pero me preocupa más que te puedan hacer tanto daño, hasta nunca amor mío — dijo Elizabeth mientras le daba un beso en los labios a aquel chico y rápidamente se soltaba de su agarre. Ambos estaban sufriendo por está separación. Ella se fue corriendo de ese lugar mientras se secaba las lágrimas, las cuales no paraban de salir, ella se fue de ese escondite especial, aquel donde se escondían para hablar, aquel donde se demostraban su amor, aquel que ya no volverían a frecuentar, aquel en donde ya no se verían más. Ese tierno amor había terminado sin ninguno de los dos poder decidirlo, es cierto que ambos se escondían para hablar, pero los padres de ella ya sabían de ese noviazgo y se negaban rotundamente, ellos estaban en desacuerdo con esa relación, mejor dicho, la madre de aquella joven era la que se negaba, el padre de Elizabeth salía por trabajo así que no prestaba mucha atención a lo que pasaba en la vida de su hija, Elizabeth sabía que sería mejor que ambos terminarán, dado que su madre podría hacer sufrir a Sebastián y ella no quería eso, ella lo amaba con tanta intensidad que le dolería mucho que su cruel madre le pudiera hacer daño alguno, así que ella decidió terminar con esa hermosa relación, más que nada para protegerlo, aunque ella tuviera que sacrificar su felicidad, en ese momento que ella se enteró que se casaría, sabía que realmente no sería feliz en ningún punto de su vida, ya que se casaría con alguien que en esos momentos no conocía, Elizabeth estaba muy destrozada por dentro, ella no quería esto, pero debían terminar. *Fin del FLASHBACK* Elizabeth cada vez que recordaba aquel rompimiento, sufría mucho, ella no hubiera querido que su relación de años, terminará de esa manera, ella tampoco quería casarse con su primo, era cierto que ella apreciaba mucho a Louis, pero no sé imaginaba una vida a su lado, ella no se podía imaginar formar una familia con su propio primo, ella no quería casarse con Louis, aquel joven con el que habia crecido, aquel al que amaba como a su hermano, aquel que tampoco estaba de acuerdo, aquel joven que sabía lo cuánto ella amaba a Sebastián y ella sabía cuánto Louis amaba a Amelia. Aquella joven ese día que descubrió que se casaría con su primo, había llegado a su casa con la ilusión de contarle a su familia sobre aquella gran biblioteca, pensaba que sería muy buena idea de que todos fueran y pudieran leer un poco, pero lo penso mejor, con todo lo que había descubierto ese día, ella cayo en cuenta de que sería muy mala idea revelar aquel lugar, aquella joven después de meditarlo por un tiempo, se dio cuenta que sería mejor idea, guardarlo para ella sola y poder ir las veces que quisiera, sin que nadie la pudiera interrumpir, sin que nadie le dijera que hacer y que no hacer en aquella biblioteca, ella quería tener por lo menos un lugar para ella sola y poder olvidarse de todos sus problemas, los cuales a su muy corta edad, tenía, Elizabeth pensaba que era mejor guardar ese secreto para ella sola. De repente aquella joven se puso a recordar sobre aquel lugar y se dio cuenta que era muy raro lo que había pasado, ya que no habia tardado absolutamente nada siendo que ella vio cuando anochecía, pero ella prefirió no tomarle más importancia, siendo que en esos momentos estaba sufriendo de gran manera, ella sabia sobre el matrimonio, pero no sabia con quien era que pasaria su vida, ella solo era una joven de tan solo 15 años y desafortunadamente se había enterado que con quién se iba a casar era parte de su familia, la habían comprometido con su primo hermano. —Nada de esto esta bien, estaba dispuesta a aceptar, ya me había rendido ante mi madre, pero es mi primo, es alguien que también me estaba dando ánimos cuando nos enteramos que me casaría, pero ahora el está tan sorprendido como yo— dijo aquella chica entre llantos. Elizabeth no sabía que hacer con esto ya que sentia un vacío enorme dentro de ella al enterarse de quien era su prometido. Aquella joven de repente se seco las lágrimas, ella no quería llorar más, ella no quería seguir sufriendo. — Debo de ir a la biblioteca, ahí me sentire bien, eso espero — dijo entre susurros aquella joven mientras se ponia de pie. Aquella joven agarro una caperuza que se encontraba en su armario, aquella chica aún con los ojos rojos de tanto llorar, abrió poco a poco la puerta de su habitación y verifico que no hubiera nadie cerca de ahí, ella no quería dar explicaciones del lugar a dónde iría en esos momentos y mucho menos quería escuchar los reproches de su adorable madre. Elizabeth al ver qué no había nadie cerca, rápidamente salió de su habitación, para luego cerrarla muy sigilosamente y de inmediato bajo las escaleras, con mucha delicadeza abrió la puerta principal y rápidamente salió, cerrandola con mucho cuidado y procurando no hacer ruido alguno, ya que en el menor descuido, la podrían descubir. Elizabeth al terminar de hacer todo esto, rápidamente se dirigió a la biblioteca, intentando que nadie pudiera verla y reconocerla, Elizabeth muy rápidamente empezó a caminar por un largo camino donde no había personas que la pudieran identificar, ella esperaba poder tener tranquilidad en aquel lugar, quería ser feliz por un momento y poder olvidarse de todo lo que había pasado, ella no quería sufrir más, ella quería ser feliz, pero sabía que eso sería imposible, ella tenía que obedecer a su madre, aquella joven creía que leyendo un poco, por solo segundos podría ser muy feliz. Elizabeth camino por un largo camino hasta que por fin encontró a aquella biblioteca, era muy grande y seguía muy hermosa como lo había visto con anterioridad y como recordaba. Elizabeth tomo el picaporte y poco a poco abrió la puerta, aquella joven entro, una sonrisa se había dibujado en su rostro, estaba feliz de estar en la biblioteca. La puerta se cerró tras su entrada. Elizabeth muy pronto se dio cuenta de la presencia de otro joven, ella estaba realmente sorprendida ya que no esperaba poder encontrarse con nadie en esos precisos momentos y lo más extraño de todo, era la ropa que aquel joven tenía puesta, aquella chica no había visto algo igual, aquel joven estaba vistiendo de una manera muy extraña, al menos para Elizabeth. Aquel chico vestía con una sudadera amarilla holgada, unos jeans y unos tenis blancos, para Elizabeth todo este conjunto le parecía extremadamente extraño. — Tú, ¿Quién eres?— le pregunto un joven a aquella chica. Elizabeth estaba realmente sorprendida, nunca lo había visto, pero sentía un gran alivio al poder estar cerca de él.
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