Aquellas personas que molestaban a Elliot, lo dejaron de hacer ya que pensaron que eran culpables por intimidarlo tanto, a Elliot ya no le interesaba el tener más amigos por qué en aquella biblioteca había podido conocer a dos personas maravillosas las cuales le enseñaron a no pedir menos en una amistad, tantas cosas divertidas y las cosas que pasaron en aquella biblioteca, las atesoraria muy dentro de él y nunca olvidaría a aquellas chicas con las que compartió una gran aventura. — Ya regresaré madre, quiero caminar un poco en el parque — dijo con una gran sonrisa Elliot a su madre, ya que su padre se encontraba en el trabajo. — Te esperamos para la cena cariño — dijo la señora Selma mientras le daba un beso en la mejilla a su hijo, — Recuerda no tardar, tu padre llega cansado y con ha
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